viernes, 3 de julio de 2009

Cibernauta, o navegante ????


Cibernauta, o navegante ???? Escrito por Myriam

VI

A partir de aquí, ya no se expresaba con música, sino que recitaba, con ademanes, inflexiones de la voz, y de vez en cuando algún movimiento corporal.

Y así nos dijo:

-Nubes bajas, nubes bellas, en las nubes, vuelas vuelas.

-Mares azules, verdes mares nadando vinieres.

-Espacios espaciosos, mares cibermares introduciendo.

-Navegadores, escuchad navegadores y callad.

- Acá estoyyyyyyy. Ya llegué. Vine y vi.

-Nooooooo. Todavía nada ví nada ví. Solamente

-Estoy aquí.

-Tiempo tendré, tengo señores, os digo, diré

-tiempo tendré.

-Ciberneticando allende mares, nubes nubes

-Bellas nubes vislumbré atravesé llegando

-Navegando fotomonté galopé http, llegué llegué.

-cómo no pregunteis si quereis navegareis o trotéis

-pero no! Nunca galopés!.Navegaréis, esosí…..

- Madre Matrioska rusocando nací allí y partí

-más madrefoto aquí mostrando mostraré

-Hermosa madre acompañome fotografiqué

-Y así ciberneticando esponsales soporté….

….._soporte soportado otra rusocando más

-como mi madre propiamente, no!!!

-Nunca mi madre esposando!!!!

-Casados , esposados, rusota Rusocanska.

-Los dos esposados los dos juntos rejuntados

-Vestidos especializados ocasionales ocasiones

-Usando vestidos usando usanza ruso matrioskado. (Cointinuará)

jueves, 2 de julio de 2009

MIGUEL A. CAMINO


¿Qué escribiría hoy "El poeta de S.M. de los Andes de "su" Vega...


La Vega

Vivo aquí en lo alto,

en una llanura,

donde los torrentes

ruedan en espuma.

Flanqueado de piedras

donde anidan águilas;

cercado de cumbres,

de nieves eternas

de virgen blancura;

rodeado de hondas

guaridas de zorros;

guardado por bosques

donde habita el puma.

.........................................................

Germinal

Abajo, la Vega

luce el tapiz verde

de sus trebolares,

la túnica roja

del junco florido,

el manto de seda

de sus alfalfares

y el largo pentagrama

de sus alambrados,

donde los zorzales

y los verderones,

trinan sus alegres

notas musicales.

....................................................................................................

Llega la cosecha;

y todas las hoces,

y todas las máquinas

junto con los hombres,

mujeres y niños,

bueyes y caballos

marchan a los campos;

a juntar el trigo,

a segar la avena,

a cortar la alfalfa,

que luego amontonan

en verdosas parvas,

y en rubias gavillas

de espigas doradas.

.................................................................

Nivoso

Y vienen las nieves

con sus blancos copos

livianos y blandos.

................................

Entonces se esfuman

la Vega, los bosques,

los ríos, los lagos

las altas montañas,

y de mi casita,

situada en lo alto,

do brilla de noche,

una lucecita

viva, parpadeante,

de votiva lámpara,

sólo se distingue

un sudario inmenso

muy blanco...muy blanco.

Llega la cosecha;

y todas las hoces,

y todas las máquinas

junto con los hombres,

mujeres y niños,

bueyes y caballos

marchan a los campos;

a juntar el trigo,

a segar la avena,

a cortar la alfalfa,

que luego amontonan

en verdosas parvas,

y en rubias gavillas

de espigas doradas.

.................................................................


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Miguel A. Camino Fragmentos del poema “La Vega” de su libro “Chacayaleras”

¿Quién será el escritor?

JUEVES 2 DE JULIO DE 2009


Un autor que mucho admiro...

Nació en 1900 y falleció en 1944

¿Quién es este autor?

Infancia:

He aquí el recuerdo que conserva de esta época, varios años después, en una carta a su madre:
«...Ud es verdaderamente el único consuelo, cuando uno esta triste.
Cuando era niño, volvía a casa con mi pesada cartera sobre mis espaldas, llorisqueando por haber sido castigado -¿se acuerda Ud., en Le Mans?- y, solo con besarme, hacía que lo olvidara todo. Era Ud. un remedio todo poderoso contra los maestros y los padres prefectos...»



En 1912
La familia veranea en Ambérieu. A unos cuantos kilómetros de allí, habían instalado un pequeño aeródromo. Él se iba allí con su bicicleta, y se pasaba horas preguntando a los mecánicos sobre los aviones y su funcionamiento.

A finales de julio, recibe su bautizo del aire Fué tal el impacto de esta experiencia sobre el jovén , que le inspiró un poema del que solo nos quedan estos versos:

«...Las alas temblaban bajo el soplo del atardecer,
El motor con su canto mecía el alma adormecida,
Y el sol nos rozaba con su luz lívida...»

Respuestas a este Blog o a mi CC: cobuganem@gmail.com

martes, 30 de junio de 2009

Cibernauta, o navegante ????


Cibernauta, o navegante ???? Escrito por Myriam

V

Como digo, comenzó tarareando, zapateando, entre saltos y contoneos, y continuó instalándose, en uno de los saltitos sobre una mesita ratona, que encontró a su alcance, y ahí, como si estuviera en un escenario, nos prodigó la información que nos intrigaba…. Pero claro, que deberíamos descifrarla…… porque…. o era un idioma absolutamente desconocido para nosotros o estaba en clave…… ( de sol?..... de fa?..... vaya uno a saber)

-Ayyyy ayyyyy ayyyyy mare míaaaaa chiribin chiribin

(con cada chiribín, giraba sobre sí mismo, y corríamos para atajarlo, porque temíamos que se cayera de la mesita)

-Ayyyyyy Ayyyyyy…. Que vine que vine aquí con vosotros que me veis

Aquí!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! aquí y aquí estoy estoy

Y no me voy y no me voy………………………..y qué . Y qué. Y qué

Que que que que………..que no me iré y no me iré porque vine aquí

Chiribin chiribin chiribin que vineaquí…Uyyy Uy Uyyyyy Uy Uyyy

( Al cantar los Uy Uy, se tapaba la cara con las manos como si fuera a llorar

Y hacía un gesto muy muy triste…… como si tuviera una pena muy profunda.

Esto … y, en realidad todo, llamaba nuestra atención, pero cuando cantaba los uy uy, nos acongojaba a nosotros también……. La escena fue realmente conmovedora.)

-Y qué tristeza la mía!!!!!!!!!!!Ayyyy ay ay, canta y no llores, que yo te daré…

(En este punto cambió totalmente el ritmo y terminó el fraseo estilo valsecito, para volver enseguida, a la profundidad del cantejondo, que se notaba era lo suyo)

-Ayyyy mare mía la foto traigo os doy daré daré daré foto la mare míaayyyy.

(Yo hubiera querido preguntarle si estaba triste porque se le había muerto la madre… pero no quise interrumpir… hasta que él sólo se dispusiera la soltar más información, aunque fuera de este modo) (Continuará)

Este blog:


BARCOS DE PAPEL

Este Blog es un espacio literario donde han de figurar textos creativos para ser difundidos entre las personas sensibles a las buenas lecturas.


Serán como aquellos barcos de papel que puestos a navegar lo hacen libremente llevados por la corriente.-






lunes, 29 de junio de 2009

“El viejo y el árbol”. de RonyFer

“El viejo y el árbol”.

Hubo una vez, hace ya muchos, pero muchos años, vivía en la campiña de un bello país llamado Quetzalandia, un niño y su familia.
Creció feliz, entre caballos y animales de corral, correteando entre maizales en juegos de patojos.
Era un niño feliz, a pesar de su pobreza, y eso le convenció de por vida, que el dinero no lo era todo. Se compraban las cosas materiales, más no la felicidad, la libertad, eso no tenía precio, al menos, en especie monetaria, con sonido metálico.

Que se era más libre correteando y jugueteando entre sus amiguitos, al aire libre, sin tropiezos y sin prisa.
Su padre poseía una pequeña parcela, algunas hectáreas de pasto alimentaban al ganado vacuno y el niño ayudaba a sus padres, después de la escuela, en los
quehaceres de la propiedad de la familia. Se ocupaba de encerrar al ganado en sus corrales, separando las vacas de sus crías, para que pudiesen proveer de leche, la mañana siguiente. Cierto día descubrió cerca de un arroyo; detrás de la cocina de su casa, una plantita, la pobre planta hacía esfuerzos para sobrevivir entre las piedras, apenas sacaba sus hojitas hacia el cielo, buscando desesperadamente la luz del día, para que el dios sol le colmara de su energía.

Sus frágiles ramitas, endebles y sin fuerza apenas se sostenían de pié, entonces, el niño, con tanto cuidado, separó las piedras de la planta, la arrancó con ternura y la resembró más lejos, en un lugar alejado de las piedras, en un lugar más plano, a corta distancia de la casa. La cercó con varas de bambú, para protegerla de las aves de corral y de los cerdos.

A partir de entonces, todas las mañanas la regaba con agua fresca del manantial, la abonaba de tiempo en tiempo y le prodigaba todos sus cuidados.

Y la plantita creció, se hizo arbusto. ¡Era un lindo árbol de mango!

Y el niño velaba por el arbusto, cotidianamente, con esmero para que no le faltara a su arbusto, sus cuidados, su entrega.

Al correr del tiempo, el niño creció, llegó la hora de ir a la escuela, de conocer nuevos amigos. De regreso a casa, siempre llegaba al arbusto, a presentarle, a su amigo el arbusto a sus amiguitos, les pedía que le respetaran, que no le hicieran daño, porque el arbusto era su amigo. Y entre visitas de chiquillos, un buen día de primavera, el arbusto mostraba recostados sobre el entronque de sus ramitas, los primero capullos que pronto se convirtieron en flores que saturaban el espacio de un perfume delicado, suave, profundo.

Luego le surgieron ciertos botones verdes, diminutos botones verdes al principio, que se formaban al caer de las flores, eran los primeros mangos, sus primeros frutos, sus primeros retoños.

El niño se sentía feliz ¡Su amigo el arbusto le mostraba a su familia, a su prole!

Con el correr del tiempo, aquellos diminutos frutos fueron creciendo, adquiriendo un color muy peculiar, de lo verde pasaron a lo amarillo, luego en un juego policroma, se fundían los colores, luego se tiñeron de anaranjado color, hasta tornarse rojos de púrpura encendida.

Eran unos enormes, jugosos, fibrosos y deliciosos mangos, que al comerlos, sus fibras se estancaban y se enredaban entre los dientes de quienes probaban de aquel delicioso manjar, regalo del Cielo, como queriendo prolongar en el paladar, aquél gusto tan singular.

Y el arbusto proveía siempre, en todo tiempo, aquellos exquisitos y hermosos frutos.

Los más afortunados eran los niños, de ida a la escuela, o de regreso a casa, siempre encontraban dispersados por el suelo, un tapiz saturado de aquel manjar, en todo tiempo, en cualquier estación del año.

En invierno, como en verano, todos los niños degustaron, a sus pies, el fruto generoso del mango, el árbol amigo.

Y corrió el tiempo y los años también.

Y el niño se hizo adulto y el arbusto se hizo árbol.

Un buen día, simplemente, el hombre desapareció.

No se le vio más por mucho tiempo; el árbol, su amigo, alzaba sus ramas hasta el cielo para poder divisar en la lejanía, el regreso de su amigo que de seguro volvería pronto.

Parecía enviarle su mensaje con las brisas del viento, como queriendo decirle: “ A dondequiera que estés, vuelve” Y entonces, cierta tarde de verano, le vio aparecerse en el horizonte, al aproximarse vio que era acompañado de otra persona que el árbol no había visto nunca por los alrededores.

Iban tomados de la mano, se les veía sonrientes, felices y entonces el árbol vio a su amigo, el hombre, con un rostro que nunca antes le había visto.

Sonreía, emanaba una energía hasta entonces para el árbol desconocida.

El árbol no podía comprender, cosas de humanos talvez, aunque la razón era simple. ¡El hombre se había enamorado!

Sin comprender nada, obedeciendo a una ley, a una orden natural, el árbol soltó una bella flor, como prueba de su beneplácito ante tan distinguida visita.

El hombre recogió la flor del mango y la depositó en el cabello, en aquel abundante y voluminoso cabello, repostada sobre la oreja,Y la mujer sonrió.

El hombre era feliz, como nunca antes le había visto el árbol. Y se congració con él, con su felicidad contagiosa.

Y fue a la sombra del árbol que el hombre conoció el amor, se hizo hombre, degustando aquel festín que sólo el amor produce. Pero cierta vez, algunas lunas después, el hombre llegó solo, se le veía triste, muy triste, acabado, derrotado.

Se sentó a la sombra del árbol, extrajo una botella muy bien guardada y se la tomaba en grandes sorbos, mientras lloraba; el hombre sufría.

Y le contó a su amigo, el árbol su inmenso dolor, su amargura; la ingrata se había marchado, le había abandonado por irse con otro hombre, que le ofreció riquezas, la luna, el sol y las estrellas.

Y el árbol sintió entonces compasión por su amigo, le rozaba el rostro con sus ramas, le acariciaba el pelo alborotado. Y el hombre se quedó dormido a los pies de su amigo, el árbol.

Y así pasó el tiempo, para el hombre y su árbol, su amigo.

Y el adulto se hizo viejo, el árbol se hizo más árbol.

Y el viejo se sintió cansado, se sintió enfermo, fue entonces a refugiarse en las enormes y salientes raíces del mango, se reposó sobre su tronco, y poco a poco, se fue dejando llevar por los años, por los tantos años llevados encima.

Le traicionaba su cansado corazón, que le latía tan fuerte que casi le salía de sus cavidades.

Se fue quedando dormido, sabía que había llegado la hora, su última hora, miró una última vez hacia el cielo, buscando en las hojas del árbol, su amigo, su viejo amigo. Se despedía así, el viejo de su amigo; el árbol.

Y entonces, mientras el viejo moría, lentamente, sin prisa, el árbol, su amigo extendió sus ramas a ras del suelo, por un buen momento, le acarició con sus hojas el rostro, y aunque era después del medio día, sendas gotas de rocío emanaban de las hojas.

El árbol lloraba a su amigo.

Luego, envueltos ambos en una extraña neblina, el árbol se abrió desde su tronco, y aspiró el alma del hombre muerto.

Y el viejo se hizo árbol y el árbol se hizo humano.

RonyFer

jueves, 25 de junio de 2009

Importante logro de Ana María Manceda


Ana María ha obtenido su propio libro en el concurso internacional "ARTES Y LETRAS 2008"

Dedicada a escribir desde el año 2000 conforman su profusa obra relatos, poesías e incluso una novela.
Manifiesta que escribe por el placer de hacerlo y la prueba que lo hace con talento y acierto son-además de este libro cuya publicación ha ganado- numerosos otros premios por poesías y cuentos incluídos en alrededor de treinta antologías.
¡Bravo Ana María! y desde este humilde Blog "leer y Compartir" te damos las gracias porque generosamente nos has dado la oportunidad de incluir trabajos tuyos.
Que disfrutes el logro y no dudo que será un estímulo para continuar escribiendo.-