jueves, 29 de septiembre de 2011

LA LECHUZA POEMA DE MIGUEL A. CAMINO

(Continuación)

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Cuando es día, si sale, es para dirse

A la punta de un poste a pararse,

Y allí suele pasarse las horas

Quietita, en silencio, sin chillar con nadie.

Si malquiere, no hay quien lo conozca;

Cuando quiere, tampoco se sabe.

Anda sola, y ni aun hay quien colija

Ni cuál es la hembra, ni cuál es el macho.

¡Y es muy corajuda!

Si le largan un tiro ‘escopeta,                                                                                 

La cabeza agacha,

Y pegando un chillido ‘e protesta

Va suave a posarse

A dos o tres postes más lejo’e distancia.



Lo qu’es por la noche, cuando todos duermen,

Ella ronda como un vigilante,

Pa matar las cuncunas y ratas

Que acaban las siembras,

Y en el hondo silencio ’e la noche

Pega esos alertas

Que a la ente espantan.



Además…ricuerdo,

Que una vez me encontré como un paria,

Muy triste e mi ‘esgracia,

Mi mujer se me diba muriendo…

Solito yo estaba,

y una pobre lechuza se anduvo

toita la noche volando por casa.

Al principio me dio una impaciencia,

una gana feroz de matarla,

y después…mucho miedo, y me puse

a hablar contra el cielo,

y ella me chistaba…

como si pretendiera prohibirme

de que blasfemara…

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