sábado, 24 de diciembre de 2011

TRUMAN CAPOTE


En este blog ya fue publicado completo y en entregas períodicas el cuento del mismo autor "Un recuerdo navideño" pleno de ternura y recuerdos de su infancia en Alabama. Un personaje familiar muy caro a su afecto una mujer sexagenaria de nombre Sook, es clave en ambos relatos.-
 En este cuento,  "Una navidad", de la misma temática,  incluye  datos de  la relación atípica con el  padre  ya que él fue criado por familiares.
 Su novela "A sangre fría" así comolapelícula basada en ella, sobre un hecho real, me resultaron muy impactantes.-
  
"Una Navidad" ( cuento)

..............................................................Fragmentos.............................................................
Primero, un breve preámbulo autobiográfico. Mi madre, mujer excepcionalmente inteligente, era la chica más guapa de Alabama. Todo el mundo lo decía, y era verdad. A los dieciséis años se casó con un hombre de negocios de veintiocho que provenía de una buena familia de Nueva Orleans. El matrimonio duró un año. Ella era demasiado joven tanto para ser madre como para ser esposa; era además demasiado ambiciosa —quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama.


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Muchas cosas ocurrieron que me mantuvieron despierto toda la noche. Primero, las pisadas, el ruido de mi padre subiendo y bajando las escaleras, respirando con dificultad. Tenía que ver qué hacía. De modo que me escondí en el balcón, entre la buganvilia. Desde allí tenía una visión completa del salón, del árbol de Navidad y de la chimenea, donde todavía ardían pálidas llamas. Además, podía ver a mi padre. Caminaba a gatas por debajo del árbol disponiendo una pirámide de paquetes. Envueltos en papel púrpura, y rojo y dorado, y azul y blanco, crujían levemente cuando él los movía. Me sentía aturdido, ya que lo que veía me obligaba a reconsiderarlo todo. Si se suponía que estos regalos eran para mí, obviamente no habían sido enviados por el Señor ni repartidos por Papá Noel; no, eran regalos comprados y envueltos por mi padre. Lo que significaba que mi detestable primito Billy Bob, y otros tan detestables como él, no mentían cuando se burlaban de mí y me decían que no existía Papá Noel. El peor pensamiento era: ¿Sabía Sook la verdad, y me había mentido? No, Sook nunca me habría mentido. Ella creía. Eso era —aunque tuviera sesenta y tantos años, de alguna manera era al menos tan niña como yo.

Estuve observando hasta que mi padre terminara su tarea y apagara las pocas velas que aún quedaban encendidas. Esperé hasta asegurarme de que estaba en la cama y dormía. Entonces me deslicé hasta el salón, que todavía olía a gardenias y a puros habanos. Me senté allí a pensar: Ahora seré yo quien tenga que decirle la verdad a Sook. Una ira, un extraño rencor, crecía en mi interior: no iba dirigido a mi padre, aunque acabara siendo él la víctima.

Al amanecer, examiné las tarjetas colgadas en cada uno de los paquetes. Todas decían: "Para Buddy". Todas, excepto una que rezaba: "Para Evangéline". Evangéline era una negra ya mayor que bebía cocacola todo el día y que pesaba trescientas libras; era el ama de llaves de mi padre—también lo había criado ella. Decidí abrir los paquetes: era la mañana de Navidad, estaba despierto, ¿por qué no?...........

........................Fragmento del cuento "Una navidad" de Truman Capote.......................
 
Truman Capote síntesis Biográfica
 En su infancia vivió en las granjas del sur de los Estados Unidos y, según sus propias palabras, empezó a escribir para mitigar el aislamiento sufrido durante su infancia. Estudió en el Trinity School y en la St. John's Academy de Nueva York. A los 17 años ya era un consumado periodista.
En 1966 crea "A sangre fría" que será su trabajo más celebrado.  La novela, publicada tras 5 años de intensa investigación, cuenta el suceso real del asesinato de la familia Clutter, y es llevada al cine en 1967 por Richard Brooks.
En el desgarrador autorretrato del autor y su imaginario gemelo, de su libro Música para camaleones, decía de sí mismo: "Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio.", frase que desde entonces se asocia con él.

. Su depresión lo llevó a un proceso de autodestrucción,  hasta morir por sobredosis en 1984.

domingo, 18 de diciembre de 2011

"NOS HAN DADO LA TIERRA"



(Continuación y final del cuento de Juan Rulfo)


Melitón vuelve a decir:


-Servirá de algo. Servirá aunque sea para correr yeguas .

-¿Cuáles yeguas? -le pregunta Esteban.

Yo no me había fijado bien a bien en Esteban. Ahora que habla, me fijo en él.

Lleva puesto un gabán que le llega al ombligo, y debajo del gabán saca la cabeza algo así como una gallina.

Sí, es una gallina colorada la que lleva Esteban debajo del gabán. Se le ven los ojos dormidos y el pico abierto como si bostezara. Yo le pregunto:

-Oye, Teban, ¿de dónde pepenaste esa gallina?

-Es la mía- dice él.

-No la traías antes. ¿Dónde la mercaste, eh?

-No la merque, es la gallina de mi corral.

-Entonces te la trajiste de bastimento, ¿no?

-No, la traigo para cuidarla. Mi casa se quedó sola y sin nadie para que le diera de comer; por eso me la traje. Siempre que salgo lejos cargo con ella.

-Allí escondida se te va a ahogar. Mejor sácala al aire.

Él se la acomoda debajo del brazo y le sopla el aire caliente de su boca. Luego dice:

-Estamos llegando al derrumbadero.

Yo ya no oigo lo que sigue diciendo Esteban. Nos hemos puesto en fila para bajar la barranca y él va mero adelante. Se ve que ha agarrado a la gallina por las patas y la zangolotea a cada rato, para no, golpearle la cabeza contra las piedras.

Conforme bajamos, la tierra se hace buena. Sube polvo desde nosotros como si fuera un atajo de mulas lo que bajará por allí; pero nos gusta llenarnos de polvo. Nos gusta. Después de venir durante once horas pisando la dureza del Llano, nos sentimos muy a gusto envueltos en aquella cosa que brinca sobre nosotros y sabe a tierra.

Por encima del río, sobre las copas verdes de las casuarinas, vuelan parvadas de chachalacas verdes. Eso también es lo que nos gusta.

Ahora los ladridos de los perros se oyen aquí, junto a nosotros, y es que el viento que viene del pueblo retacha en la barranca y la llena de todos sus ruidos.

Esteban ha vuelto a abrazar su gallina cuando nos acercamos a las primeras casas. Le desata las patas para desentumecerla, y luego él y su gallina desaparecen detrás de unos tepemezquites.

-¡Por aquí arriendo yo! -nos dice Esteban.

Nosotros seguimos adelante, más adentro del pueblo.

La tierra que nos han dado está allá arriba.

sábado, 17 de diciembre de 2011

"NOS HAN DADO LA TIERRA" ( Continuación)



Pero no nos dejaron decir nuestras cosas. El delegado no venía a conversar con nosotros. Nos puso los papeles en la mano y nos dijo:


-No se vayan a asustar por tener tanto terreno para ustedes solos.

-Es que el Llano, señor delegado...

-Son miles y miles de yuntas.

-Pero no hay agua. Ni siquiera para hacer un buche hay agua.

¿Y el temporal? Nadie les dijo que se les iba a dotar con tierras de riego. En cuanto allí llueva, se levantará el maíz como si lo estiraran.

-Pero, señor delegado, la tierra está deslavada, dura. No creemos que el arado se entierre en esa como cantera que es la tierra del Llano. Habría que hacer agujeros con el azadón para sembrar la semilla y ni aun así es positivo que nazca nada; ni maíz ni nada nacerá.

-Eso manifiéstenlo por escrito. Y ahora váyanse. Es al latifundio al que tienen que atacar, no al Gobierno que les da la tierra.

-Espérenos usted, señor delegado. Nosotros no hemos dicho nada contra el Centro. Todo es contra el Llano... No se puede contra lo que no se puede. Eso es lo que hemos dicho... Espérenos usted para explicarle. Mire, vamos a comenzar por donde íbamos...

Pero él no nos quiso oír.

Así nos han dado esta tierra. Y en este comal acalorado quieren que sembremos semillas de algo, para ver si algo retoña y se levanta. Pero nada se levantará de aquí. Ni zopilotes. Uno los ve allá cada y cuando, muy arriba, volando a la carrera; tratando de salir lo más pronto posible de este blanco terregal endurecido, donde nada se mueve y por donde uno camina como reculando.

Melitón dice:

-Esta es la tierra que nos han dado.

Faustino dice:

-¿Qué?

Yo no digo nada. Yo pienso: "Melitón no tiene la cabeza en su lugar. Ha de ser el calor el que lo hace hablar así. El calor, que le ha traspasado el sombrero y le ha calentado la cabeza. Y si no, ¿por qué dice lo que dice? ¿Cuál tierra nos han dado, Melitón? Aquí no hay ni la tantita que necesitaría el viento para jugar a los remolinos."
..................................................................Continúa .................................................................

Comal:Disco de barro o de metal que se utiliza para cocer tortillas de maíz o para tostar granos de café o de cacao.
Zopilote: Ave de rapiña de plumaje negro, cuervo.-
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Retrato del escritor mexicano, de quien dijera Jorge Luis Borges:Devoto de la lectura, de la soledad y de la escritura de manuscritos, que revisaba, corregía y destruía, no publicó su primer libro -El llano en llamas, 1953- hasta casi cumplidos los cuarenta años. Un terco amigo, Efrén Hernández, le arrancó los originales y los llevó a la imprenta. Esta serie de diecinueve cuentos prefigura de algún modo la novela que lo ha hecho famoso en muchos países y en muchas lenguas. Desde el momento en que el narrador, que busca a Pedro Páramo, su padre, se cruza con un desconocido que le declara que son hermanos y que toda la gente del pueblo se llama Páramo, el lector ya sabe que ha entrado en un texto fantástico, cuyas indefinidas ramificaciones no le es dado prever, pero cuya gravitación ya lo atrapa (...)  Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura.
Este comentario, con mayor detalle puede leerse en:http://usuarios.multimania.es

viernes, 16 de diciembre de 2011

"NOS HAN DADO LA TIERRA" un cuento de JUAN RULFO

 ( Continuación)

                                                "Ruinas de Mendoza" óleo de Fernando Fader


¿Quién diablos haría este llano tan grande? ¿Para qué sirve, eh?

Hemos vuelto a caminar. Nos habíamos detenido para ver llover. No llovió. Ahora volvemos a caminar. Y a mí se me ocurre que hemos caminado más de lo que llevamos andado. Se me ocurre eso. De haber llovido quizá se me ocurrieran otras cosas. Con todo, yo sé que desde que yo era muchacho, no vi llover nunca sobre el llano, lo que se llama llover.

No, el Llano no es cosa que sirva. No hay ni conejos ni pájaros. No hay nada. A no ser unos cuantos huizaches trespeleques y una que otra manchita de zacate con las hojas enroscadas; a no ser eso, no hay nada.

Y por aquí vamos nosotros. Los cuatro a pie. Antes andábamos a caballo y traíamos terciada una carabina. Ahora no traemos ni siquiera la carabina.

Yo siempre he pensado que en eso de quitarnos la carabina hicieron bien. Por acá resulta peligroso andar armado. Lo matan a uno sin avisarle, viéndolo a toda hora con "la 30" amarrada a las correas. Pero los caballos son otro asunto. De venir a caballo ya hubiéramos probado el agua verde del río, y paseado nuestros estómagos por las calles del pueblo para que se les bajara la comida. Ya lo hubiéramos hecho de tener todos aquellos caballos que teníamos. Pero también nos quitaron los caballos junto con la carabina.

Vuelvo hacia todos lados y miro el Llano. Tanta y tamaña tierra para nada. Se le resbalan a uno los ojos al no encontrar cosa que los detenga. Sólo unas cuantas lagartijas salen a asomar la cabeza por encima de sus agujeros, y luego que sienten la tatema del sol corren a esconderse en la sombrita de una piedra. Pero nosotros, cuando tengamos que trabajar aquí, ¿qué haremos para enfriarnos del sol, eh? Porque a nosotros nos dieron esta costra de tapetate para que la sembráramos.

Nos dijeron:

-Del pueblo para acá es de ustedes.

Nosotros preguntamos:

-¿El Llano?

-Sí, el Llano. Todo el Llano Grande.

Nosotros paramos la jeta para decir que el Llano no lo queríamos. Que queríamos lo que estaba junto al río. Del río para allá, por las vegas, donde están esos árboles llamados casuarinas y las paraneras y la tierra buena. No este duro pellejo de vaca que se llama Llano.
..................................................................Continúa...............................................

Sobre el autor Juan Rulfo y su obra:

"Nos han dado la tierra" fue originalmente publicado en la revista Pan (de Guadalajara) en 1945 y también se incluye en el libro de cuentos del autor "El llano en llamas" publicado en 1953.

Son valiosos testimonios d la calidad y el prestigio de Juan Rulfo, elogiosos comentarios como el siguiente:
Creo que pocos adolescentes, muy pocos jóvenes hoy día deben de haber leído El llano en llamas, esa excelente colección de cuentos, o Pedro Páramo, intensísima novela corta. Y el problema es que, sin leer a Juan Rulfo, sin saber de qué se trata Pedro Páramo, o cómo está escrito “La noche que lo dejaron solo”, nadie puede ser ni cuentista ni novelista en idioma español. Opinó Mayra Montero, escritora cubana.
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Huizache: Árbol de la familia de las Mimosáceas, de ramas muy espinosas.


Zacate: Hierba, pasto, forraje.

Tatemar: asar, quemar por el fuego.

jueves, 15 de diciembre de 2011

"NOS HAN DADO LA TIERRA" cuento de JUAN RULFO

imagen de viajejet.com

Después de tantas horas de caminar sin encontrar ni una sombra de árbol, ni una semilla de árbol, ni una raíz de nada, se oye el ladrar de los perros.

Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado, al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo, y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.

Pero el pueblo está todavía muy allá. Es el viento el que lo acerca.

Hemos venido caminando desde el amanecer. Ahorita son algo así como las cuatro de la tarde. Alguien se asoma al cielo, estira los ojos hacia donde está colgado el sol y dice:

-Son como las cuatro de la tarde.

Ese alguien es Melitón. Junto con él, vamos Faustino, Esteban y yo. Somos cuatro. Yo los cuento: dos adelante, otros dos atrás. Miro más atrás y no veo a nadie. Entonces me digo: "Somos cuatro." Hace rato, como a eso de las once, éramos veintitantos, pero puñito a puñito se han ido desperdigando hasta quedar nada más que este nudo que somos nosotros.

Faustino dice:

-Puede que llueva.

Todos levantamos la cara y miramos una nube negra y pesada que pasa por encima de nuestras cabezas. Y pensamos: "Puede que sí."

No decimos lo que pensamos. Hace ya tiempo que se nos acabaron las ganas de hablar. Se nos acabaron con el calor. Uno platicaría muy a gusto en otra parte, pero aquí cuesta trabajo. Uno platica aquí y las palabras se calientan en la boca con el calor de afuera, y se le resecan a uno en la lengua hasta que acaban con el resuello. Aquí así son las cosas. Por eso a nadie le da por platicar.

Cae una gota de agua, grande, gorda, haciendo un agujero en la tierra y dejando una plasta como la de un salivazo. Cae sola. Nosotros esperamos a que sigan cayendo más y las buscamos con los ojos. Pero no hay ninguna más. No llueve. Ahora si se mira el cielo se ve a la nube aguacera corriéndose muy lejos, a toda prisa. El viento que viene del pueblo se le arrima empujándola contra las sombras azules de los cerros. Y a la gota caída por equivocación se la come la tierra y la desaparece en su sed.
.................................................................Continúa.............................................................

La obra de Juan Rulfo, pese a constar sólo de dos libros, le valió un general reconocimiento en todo el mundo de habla española, reconocimiento que se concretó en premios tan importantes como el Nacional de Letras (1970) y el Príncipe de Asturias de España (1983); fue traducida a numerosos idiomas. En 1953 apareció el primero de ellos, El llano en llamas, que incluía diecisiete narraciones (algunas de ellas situadas en la mítica Comala), que son verdaderas obras maestras de la producción cuentística.
Agradecemos por estos datos a: WWW.biografías y vidas.com

                                     Juan Rulfo  (1917-1986)  Mexicano                                                                      


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Mark Twain

(*)


Norteaméricano nacido en 1.939 y fallecido en 1.910
Célebre autor de “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Las aventuras de Huckleberry Finn”, sobre ellas dijo Ernest Emingway:”Toda literatura moderna se origina en este libro”.

¿Quién no ha leído, al menos pasajes de estas maravillosas aventuras? por lo general en la niñez o adolescencia.

Igualmente muy difundido su libro “El diario de Adán y Eva” personajes desde los que el autor da una visión de la pareja que se descubre a sí misma y al entorno con humor , ironía y reflexiones filosóficas.


FRAGMENTOS DE “EL DIARIO DE ADÁN Y EVA”

DIARIO DE EVA

Sábado

Tengo casi un día de edad. Llegué ayer. Por lo menos eso creo. Y debe ser así, pues si hubiera un día antes de ayer, yo no estaba allí cuando ocurrió, o lo recordaría. Podría ser, desde luego, que sucediera, y que no estuviera prestando atención. Bien, desde ahora estaré atenta y si ocurre algún día antes de ayer, tomaré nota. Lo mejor será empezar bien y no mezclar las cosas, pues la intuición me dice que algún día estos detalles serán de capital importancia para los historiadores. Pues me siento como un experimento. No creo que nadie pueda sentirse más experimento que yo, y por eso estoy casi persuadida de que eso es lo que soy: un experimento, sólo un experimento y nada más. Pero, si soy un experimento, ¿soy todo el experimento? No, creo que no. Creo que los demás también forman parte de él. Soy la parte fundamental, pero creo que los otros también tienen un papel en el asunto. ¿Es segura mi posición, o debo estar atenta y cuidar de ella? Quizá lo último. Mi intuición me dice que la eterna vigilancia es el precio de la supremacía. (Una buena frase, me parece, para alguien tan joven).


DIARIO DE ADÁN

Miércoles

Me he construido un refugio para guarecerme de la lluvia, pero no he podido disfrutarlo en paz. La nueva criatura lo invadió. Cuando traté de echarla empezó a derramar agua por los agujeros con que mira y a secársela con el revés de sus zarpas, con ese ruido que hacen los animales cuando están doloridos. ¡Ojalá no hablara! Siempre está hablando. En ella suena como un vulgar murmullo, un parloteo. No, no es verdad. Jamás he escuchado una voz humana, y cualquier sonido nuevo y extraño que surge en la solemne quietud de estas ensoñadas soledades ofende mi oído y me suena a nota falsa. Y este nuevo sonido tan cerca de mí; justo encima de mi hombro, en mi oreja, primero a un lado, y después al otro, cuando hasta ahora sólo había escuchado sonidos más o menos distantes.

(**)
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FRAGMENTO DE  "PRÍNCIPE YMENDIGO" OTRA MUY DIFUNDIDA NOVELA
DEL CÉLEBRE MARK TWAIN

Capítulo XI
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Volvamos al interior del Ayuntamiento. De pronto, por encima de la alegre algazara de la fiesta, se dejó oír el repique de un clarín. Al instante se hizo el silencio; luego se alzó una sola voz ––la del mensajero del palacio—, el cual empezó a correr una proclama, toda la multitud en pie, atenta. Las últimas palabras, solemnemente pronunciadas, fueron:


––¡El rey ha muerto!

Todos en la gran reunión doblaron da cabeza sobre el pecho de consuno; permanecieron así unos momentos, en profundo silencio; luego cayeron a la vez de rodillas, tendieron sus manos hacia Tom, y resonó un poderoso grito que pareció cimbrar el edificio:

––¡Viva el rey!

Los asombrados ojos del pobre Tom vagaron sobre este pasmoso espectáculo, y finalmente se posaron un momento, como en sueños, sobre las arrodilladas princesas que tenía a su lado, y luego sobre el conde de Hertford. Una resolución súbita se mostró en su rostro. Dijo, en voz baja, al oído de lord Hertford:
––Respóndeme en verdad, por tu fe y por tu honor. Si yo aquí diera una orden, la cual nadie sino un rey tuviera el privilegio y la prerrogativa de dar, ¿sería obedecido tal mandato, y ninguno habría que pudiera decirme que no?

––Ninguno, mi señor, en todos estos dominios. En tu persona ––reside la majestad de Inglaterra. Tú eres el rey; tu palabra es ley:

Tom respondió en voz alta y gravemente, con––gran animación:

––Entonces sea la ley del rey. ley de misericordia desde este día, y nunca mas sea ley de sangre. Levantaos y marchad. ¡A la Torre, y decid que el rey decreta que el duque de Norfolk no debe morir!

Estas palabras fueron alcanzadas y corrieron diligentemente de boca en boca a lo largo y ancho del salón, y cuando Hertford se apresuraba a salir resonó otro prodigioso grito:

––¡El reinado de la sangre ha terminado! ¡Viva Eduardo, rey de Inglaterra!
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Gracias a los sitios resaltados en verde
(*) El retrato del autor  fue tomado de: bibliotecavirtualfalcone.blogspot.com
(**) La obra que ilustra esta entrada es Adan y eva y su autor Peter-Paul Rubens tomado de viajeros.com

domingo, 20 de noviembre de 2011

Felisberto Hernández

El vestido blanco


[Cuento. Texto completo]


I

Yo estaba del lado de afuera del balcón. Del lado de adentro, estaban abiertas las dos hojas de la ventana y coincidían muy enfrente una de otra. Marisa estaba parada con la espalda casi tocando una de las hojas. Pero quedó poco en esta posición porque la llamaron de adentro. Al poco Marisa salía, no sentí el vacío de ella en la ventana. Al contrario. Sentí como que las hojas se habían estado mirando frente a frente y que ella había estado de más. Ella había interrumpido ese espacio simétrico llena de una cosa fija que resultaba de mirarse las dos hojas.

II

Al poco tiempo yo ya había descubierto lo más primordial y casi lo único en el sentido de las dos hojas: las posiciones, el placer de las posiciones determinadas y el dolor de violarlas. Las posiciones de placer eran solamente dos: cuando las hojas estaban enfrentadas simétricamente y se miraban fijo, y cuando estaban totalmente cerradas y estaban juntas. Si algunas veces Marisa echaba las hojas para atrás y pasaban el límite de enfrentarse, yo no podía dejar de tener los músculos en tensión. En ese momento creía contribuir con mi fuerza a que se cerraran lo suficiente hasta quedar en una de las posiciones de placer: una frente a la otra. De lo contrario me parecía que con el tiempo se les sumaría un odio silencioso y fijo del cual nuestra conciencia no sospechaba el resultado.


III
Los momentos más terribles y violadores de una de las posiciones de placer, ocurrían algunas noches al despedirnos.

Ella amagaba a cerrar las ventanas y nunca terminaba de cerrarlas. Ignoraba esa violenta necesidad física que tenían las ventanas de estar juntas ya, pronto, cuanto antes.

En el espacio oscuro que aún quedaba entre las hojas, calzaba justo la cabeza de Marisa. En la cara había una cosa inconsciente e ingenua que sonreía en la demora de despedirse. Y eso no sabía nada de esa otra cosa dura y amenazantemente imprecisa que había en la demora de cerrarse

IV

Una noche estaba contentísimo porque entré a visitar a Marisa. Ella me invitó a ir al balcón. Pero tuvimos que pasar por el espacio entre esos lacayos de ventanas. Y no sabía qué pensar de esa insistente etiqueta escuálida. Parecía que pensarían algo antes de nosotros pasar y algo después de pasar. Pasamos. Al rato de estar conversando y que se me había distraído el asunto de las ventanas, sentí que me tocaban en la espalda muy despacito y como si me quisieran hipnotizar. Y al darme vuelta me encontré con las ventanas en la cara. Sentí que nos habían sepultado entre el balcón y ellas. Pensé en saltar el balcón y sacar a Marisa de allí.

V

Una mañana estaba contentísimo porque nos habíamos casado. Pero cuando Marisa fue a abrir un roperito de dos hojas sentí el mismo problema de las ventanas, de la abertura que sobraba. Una noche Marisa estaba fuera de la casa. Fui a sacar algo del roperito y en el momento de abrirlo me sentí horriblemente actor en el asunto de las hojas. Pero lo abrí. Sin querer me quedé quieto un rato. La cabeza también se me quedó quieta igual que las cosas que habían en el ropero, y que un vestido blanco de Marisa que parecía Marisa sin cabeza, ni brazos, ni piernas.


Datos sobre el Autor:

Prestigioso escritor rioplatense, uruguayo por su nacimiento. Estudió piano desde muy pequeño y por varios años se dedicó a dar conciertos en su país y en el nuestro. Aproximadamente a los 23 años de edad deja la música y se dedica totalmente a las letras.



Su producción literaria es profusa y comprende cuentos y novelas.


Entre los más destacados se pueden citar en cuentos: "Nadie encendía las lámparas" y "La casa inundada" Las novelas: "Por los tiempos de Clemente Colling" y "El caballo perdido"

viernes, 11 de noviembre de 2011

Una poesía de Teresa Cifuentes

San Martin de los Andes

                                              San Martín de los Andes en la década del 30. (1)




Qué lejos estás de la alameda


de tus calles de tierra y sus acequias


de tu gente, los pioneros, los mapuches


los catangos con leña, el carbonero.






De su paso por aquí de "Don Neruda"


del "Che Guevara " que pernocta en la pastera


de "Don Willy" y su trutruca por los cerros


en cada camaruco en Quila- Quina.






Y de tantos otros espíritus pioneros


de paseo en el " caleuche " por el Lácar


que lejos de la gente de la tierra


Invisibles en tus calles entre otras gentes.






Qué lejos quedaron los caciques


las damas con sus trenzas y trailoncos


en tus calles hoy no se divisa


un catango ni siquiera para foto.



La autora nos agrega significados de palabras  pertenecientes a idiomas de pueblos originarios:
Trutruca: instrumento musical mapuche reservado para las rogativas

Catango: carromato muy rudimentario de dos ruedas tirado por bueyes

construidas artesanalmente con rodajas de rollizos de Pehuen o Coihue.

Camaruco: reunion que se realiza antes de comenzar el "Nguillatun"

Nguillatun: rogativa mapuche para pedir por buenas cosechas y lluvias.

Caleuche : nave que se lleva los espiritus de los muertos.

Trailoncos: vinchas tejidas que se usaban en la vida cotidiana y que eran de plata cuando hacían sus rogativas con bailes.
(1) La foto fue escaneada de "El libro de los Cien Años" de S.M.de los Andes. Allí se aclara que la fotografía, que encabeza el capítulo4 del citado libro, es gentileza de Familia Medina.-
 

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Una Poesía de Teresa Cifuentes

Don " Zurita" el carbonero




Allá arriba en el Curruhuinca

entre ñires, coihues, lengas

no pide permiso y se eleva

el humo del carbonero.



En su ruca con sus quiltrus

con su poncho y su sombrero

con su soledad a cuestas

Don Zurita el carbonero



Yo recuerdo a don " Zurita"                                                             

cuando bajaba del cerro

con sus bolsas de carbón

y su séquito de perros.



Para pasar el invierno

los pesitos de su venta

en el bar de " Benvenuto "

gastaba en vino, tabaco y yerba.

                                                                                                       

Ruca: casa de los mapuches

Quiltrus: perros

martes, 25 de octubre de 2011

Una poesía de Teresa Cifuentes




San Martín de los Andes


Marî, Marì, amanece entre los ñires

Los cohiues y los radales

La diuca, el pitio, los zorzales

El carpintero, los teros y los tordos



Desaparecen los tordos de los cerros

Se percibe un silencio que presagia

Silencio que en invierno es conocido

Cuando el frío en la quietud es más frío.



Por la noche con el fuego encendido

El silencio se hace oír con más fuerza

Gruesos copos blancos como plumas

De a uno de a miles se acumulan.



Un manto blanco y abundante

Cubre suelos, cerros y quebradas

Todo parece más cerca a la vista

Nieva en San Martín nieva.
                                         Teresa Cifuentes
San Martín de los Andes y su entorno paisajístico han sido volcados a sus poemas por poetas  de ayer y de hoy. En tres entradas anteriores se incluyó un excelente poema de MIGUEL A. CAMINO, poeta fundacional en la historia literaria de la región,  que titulara "Lechuza" y donde realiza una verdadera narrativa en forma de poesía.-
Hoy, una hija de este pueblo, refiere recuerdos de lo visto en su infancia y adolescencia acerca del pueblo y su entorno. Agradecemos a Teresa Cifuentes el compartir con nosotros estos caros recuerdos suyos en forma de poesía.-

lunes, 10 de octubre de 2011

LA LECHUZA

(Estrofasfinales de este poema  de Miguel A. Camino)

Se murió mi mujer, y de pena,
quise dir con ella,

y cuano en mi cuerpo

ya iba a hundir la daga,

un hondo chistido

se prendió e`mi brazo,

y sentí que mi sangre se helaba.

Parecía que Dios me dijera:

condenao te has de ver si te matas.



Después de esa noche, son muchos los años

que llevo pasados en medio ‘esta pampa,

y ella ha sido siempre la fiel compañera,

que al tiro me chista

cada vez que trenzo

ideas bagualas.

Es como si juera…mi propia concencia,

Y hay que rispetarla.



La lechuza, creéme muchacho,

es como esas pobres mujercitas buenas

que pasan la vida yenándose d’ hijos;

sin gozar de nada.

Y se van muriendo, llenas de tristeza,

solitas y flacas.
                                    
Sobre el autor escribe Fernán Félix de Amador, también poeta de esta región, en el libro del cincuentenario
de San Martín de los Andes ( Neuquén),

“Miguel Angel Camino ha sido el precursor . Cantó espontáneamente y sin que nadie se lo pidiera la emotividad cordillerana, para que el amor de la tierra recién conquistada no se malograra y quedara consagrada en el verso, como un homenaje verdadero.

Yo tuve el gusto de conocerle personalmente, pocos años antes de morir. Cuando supo donde vivía, el encuentro se hizo cordial, como si fuéramos viejos amigos. Y el dilecto recuerdo que guardaba por este pueblo me impresionó hondamente.

Es por ello que me resulta muy grato comentar su vida al pie del nevado Chapelco y frente a las abruptas laderas que custodian el valle aledaño.

Allí escribió la mayor parte de sus libros y vivió la existencia sencilla, comarcana, junto al tortuoso camino zigzagueante po donde cruzaban las áreas de mulas con víveres para la naciente población y las tropas de carretas detenían su lento andar , después de la larga travesía del desierto.”

jueves, 29 de septiembre de 2011

LA LECHUZA POEMA DE MIGUEL A. CAMINO

(Continuación)

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Cuando es día, si sale, es para dirse

A la punta de un poste a pararse,

Y allí suele pasarse las horas

Quietita, en silencio, sin chillar con nadie.

Si malquiere, no hay quien lo conozca;

Cuando quiere, tampoco se sabe.

Anda sola, y ni aun hay quien colija

Ni cuál es la hembra, ni cuál es el macho.

¡Y es muy corajuda!

Si le largan un tiro ‘escopeta,                                                                                 

La cabeza agacha,

Y pegando un chillido ‘e protesta

Va suave a posarse

A dos o tres postes más lejo’e distancia.



Lo qu’es por la noche, cuando todos duermen,

Ella ronda como un vigilante,

Pa matar las cuncunas y ratas

Que acaban las siembras,

Y en el hondo silencio ’e la noche

Pega esos alertas

Que a la ente espantan.



Además…ricuerdo,

Que una vez me encontré como un paria,

Muy triste e mi ‘esgracia,

Mi mujer se me diba muriendo…

Solito yo estaba,

y una pobre lechuza se anduvo

toita la noche volando por casa.

Al principio me dio una impaciencia,

una gana feroz de matarla,

y después…mucho miedo, y me puse

a hablar contra el cielo,

y ella me chistaba…

como si pretendiera prohibirme

de que blasfemara…

……………………………………......................

miércoles, 14 de septiembre de 2011

"LA LECHUZA" POEMA DE MIGUEL A. CAMINO

CHISTT!...
-¡Cruz diablo!   ¡Mandinga!   ¡Cruz diablo!
¿Qué querrá este bicho?
¿Quéandará rastreando
que tuitas las noches, de un tiempo a esta parte,
a cada ratito pasa po´ este rancho?
Alguien de seguro, jediendo está a muerto...

Chistt !...
-¡Cruz diablo! ¡Mandinga! ¡Cruz diablo!                                                

Así renegaba Bernardo el boyero
oyendo el chistido, insistente y largo
del ave agorera, mientras ño Cirilo,
el viejo puestero,
después de un amargo,
trenzaba en silencio la soga de un lazo.

¿No es verdá, Cirilo, que si la lechuza
al pasar po´ encima una casa,
larga tres chistido y aúllan  los perros...
-Calláte muchacho, no digas pavadas !
Ese animalito no hace mal a nadie.
A la pobre lechuza le pasa
lo que a ciertas hembras
que toda la vida se quedan en casa
cuidando al marido y a sus pobres güeñis,
y viven muriendo de cansás y flacas.
Son las aparencias, las que las condenan
y así las maltratan.

Mirá la paloma...Tóo el mundo dice
que ese pajarraco es una monada,
y pa mi que no hay bicho en la tierra
que más se parezca a una mujer mala.
Se la pasa tóél día compuesta
juntito a su macho,
aventando sus odios y amores
en la puerta e´casa;
cuando no, con las otras palomas
a destruir sembrados, se larga.
Mientras tanto,allí queda su nido
solito, sin guarda,
teniendo por plumas
un montón de estierco
y dos o tres ramas.

ero en cambio, la pobre lechuza
hace el suyo en un hoyo e´ la  tierra,
al pie de una mata,
y lo empluma y lo pone a cubierto
del viento y del agua.
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Fotografía tomada por Pablo E. Quiroga en la Vega Maipú (2009)

lunes, 22 de agosto de 2011

Invito a visitar el blog Barcos de Papel




                                               http://paraleerycompartir.blogspot.com/





Allí, en entradas semanales, un modesto relato que realizo imaginando los aconteceres vividos por habitantes de la zona rural cordillerana. Gracias.

domingo, 21 de agosto de 2011

GUILHERME FIGUEIREDO (1915-1997)

Escritor y dramaturgo brasilero. Los diálogos transcriptos a continuación  corresponden a una de sus obras más conocidas y representadas: "La Zorra y las Uvas". Aunque situada en la Grecia antigua, esuna excelente muestra del  teatro latinoamericano. El tema es la libertad y sin esfuerzo se vincula con los problemas sociales del mundo real.-

En escena Cleia( mujer de Xantos) y Melita (su esclava)que la está peinando:


Melita: Xantos es un hombre ilustre.

Cleia: Es el filósofo de la propiedad: “Los hombres no son iguales; a cada uno le corresponde una dádiva o un castigo…” La democracia griega es esto: el derecho que tiene el pobre a elegir su tirano. El derecho que tiene el pueblo a oír a Xantos decir que o te hace rico; si te hace libre o te hace esclavo. Es el derecho que tiene el pueblo a oír a Xantos decir que la injusticia es justa, que el sufrimiento es alegría; y que este mundo fue organizado de modo que él pueda beber buenos vinos, tener una casa espléndida, amar a una mujer hermosa.

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Xantos quien regresa de uno de sus viajes  ha traído de regalo a su mujer, un esclavo; Esopo de cuerpo defectuoso y acentuada fealdad.-

Cleia : ¡saca fuera de aquí esta inmundicia humana!

Esopo: había una zorra que no había visto nunca un león. Un día, se encontró de cara con uno; y como era la primera vez que lo veía, sintió tal pavor que por poco se muere. La tercera vez que lo vio, se atrevió a acercarse y hablar con el león. Esta fábula nos enseña que nuestros ojos se hacen indiferentes a lo feo ,del mismo modo como se acostumbran a la belleza del cuerpo de la mujer querida.

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El final de la obra es muy significativo y simbólico de las luchas por la libertad, el poersonaje principal, Esopo, elige morir siendo libre que seguir viviendo como esclavo.-

jueves, 11 de agosto de 2011

JUAN RULFO

Fragmento del cuento "ACUÉRDATE" del consagrado escritor Mexicano.

Acuérdate por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra, que era retealta y que tenía los ojos zarcos; y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba enferma del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.

Maternidad  óleo del pintor argentino Carlos Alonso
Acuérdate.

Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinero pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían de recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre músicas y coros de monaguillos que cantaban "hosannas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le. resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.
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Conceptos sobre el escritor JUAN RULFO por escritores latinoamericanos consagrados:
Según Jorge Luis Borges, " Pedro Páramo es una de las mejores novelas de las literaturas de lengua hispánica, y aun de toda la literatura."

Escribió Gabriel García Márquez: "Aquella noche no pude dormir mientras no terminé la segunda lectura. Nunca, desde la noche tremenda en que leí la Metamorfosis de Kafka en una lúgubre pensión de estudiantes de Bogotá -casi diez años atrás-, había sufrido una conmoción semejante. Al día siguiente leí El llano en llamas, y el asombro permaneció intacto."

En la opinión de la escritora cubana Mayra Montero: …"Pocos adolescentes, muy pocos jóvenes hoy día deben de haber leído El llano en llamas, esa excelente colección de cuentos, o Pedro Páramo, intensísima novela corta. Y el problema es que, sin leer a Juan Rulfo, sin saber de qué se trata Pedro Páramo, o cómo está escrito La noche que lo dejaron solo, nadie puede ser ni cuentista ni novelista en idioma español."

viernes, 5 de agosto de 2011

Juan Rulfo

[ Fragmento del Cuento. ]

Es que somos muy pobres

Aquí todo va de mal en peor. La semana pasada se murió mi tía Jacinta, y el sábado, cuando ya la habíamos enterrado y comenzaba a bajársenos la tristeza, comenzó a llover como nunca. A mi papá eso le dio coraje, porque toda la cosecha de cebada estaba asoleándose en el solar. Y el aguacero llegó de repente, en grandes olas de agua, sin darnos tiempo ni siquiera a esconder aunque fuera un manojo; lo único que pudimos hacer, todos los de mi casa, fue estarnos arrimados debajo del tejabán, viendo cómo el agua fría que caía del cielo quemaba aquella cebada amarilla tan recién cortada.

Y apenas ayer, cuando mi hermana Tacha acababa de cumplir doce años, supimos que la vaca que mi papá le regaló para el día de su santo se la había llevado el río

El río comenzó a crecer hace tres noches, a eso de la madrugada. Yo estaba muy dormido y, sin embargo, el estruendo que traía el río al arrastrarse me hizo despertar en seguida y pegar el brinco de la cama con mi cobija en la mano, como si hubiera creído que se estaba derrumbando el techo de mi casa. Pero después me volví a dormir, porque reconocí el sonido del río y porque ese sonido se fue haciendo igual hasta traerme otra vez el sueño.

Cuando me levanté, la mañana estaba llena de nublazones y parecía que había seguido lloviendo sin parar. Se notaba en que el ruido del río era más fuerte y se oía más cerca. Se olía, como se huele una quemazón, el olor a podrido del agua revuelta.

A la hora en que me fui a asomar, el río ya había perdido sus orillas. Iba subiendo poco a poco por la calle real, y estaba metiéndose a toda prisa en la casa de esa mujer que le dicen la Tambora. El chapaleo del agua se oía al entrar por el corral y al salir en grandes chorros por la puerta. La Tambora iba y venía caminando por lo que era ya un pedazo de río, echando a la calle sus gallinas para que se fueran a esconder a algún lugar donde no les llegara la corriente.

Y por el otro lado, por donde está el recodo, el río se debía de haber llevado, quién sabe desde cuándo, el tamarindo que estaba en el solar de mi tía Jacinta, porque ahora ya no se ve ningún tamarindo. Era el único que había en el pueblo, y por eso nomás la gente se da cuenta de que la creciente esta que vemos es la más grande de todas las que ha bajado el río en muchos años.

Mi hermana y yo volvimos a ir por la tarde a mirar aquel amontonadero de agua que cada vez se hace más espesa y oscura y que pasa ya muy por encima de donde debe estar el puente. Allí nos estuvimos horas y horas sin cansarnos viendo la cosa aquella. Después nos subimos por la barranca, porque queríamos oír bien lo que decía la gente, pues abajo, junto al río, hay un gran ruidazal y sólo se ven las bocas de muchos que se abren y se cierran y como que quieren decir algo; pero no se oye nada. Por eso nos subimos por la barranca, donde también hay gente mirando el río y contando los perjuicios que ha hecho. Allí fue donde supimos que el río se había llevado a la Serpentina, la vaca esa que era de mi hermana Tacha porque mi papá se la regaló para el día de su cumpleaños y que tenía una oreja blanca y otra colorada y muy bonitos ojos.
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Juan Rulfo: Mexicano (1918-1986) Autor de numerosos cuentos donde con calidad literaria relata la realidad y la magia de la vida rural  en pequeñas aldeas de su país, basándose en sus propias vivencias.
 Es autor de una de las mejores obras de la literatura iberoamericana: "Pedro Páramo" ( 1955).

domingo, 31 de julio de 2011

Jacques Prévert (1900 - 1977)

Antes de mediodia

Es terrible

el leve ruido del huevo duro al ser cascado contra el

estaño de un mostrador

es terrible ese ruido

cuando resuena en la memoria de un hombre que

pasa hambre

es terrible también la cabeza del hombre

la cabeza del hombre que pasa hambre

cuando a las seis de la mañana ve

en el cristal de una gran tienda

una cabeza del color del polvo

sin embargo no es su cabeza lo que ve

en la vidriera de Potin

su cabeza de hombre le importa un bledo

ni se acuerda de ella
sueña                                                                

imagina otra cabeza

por ejemplo una cabeza de ternera

con salsa vinagreta

o una cabeza de lo que sea con tal de que sea comestible

y mueve suavemente las mandíbulas

suavemente

y hace rechinar los dientes suavemente

pues el mundo ni lo tiene en cuenta

y él nada puede contra ese mundo

y cuenta con los dedos uno dos tres

es decir tres días sin comer

y por más que se repita desde hace tres días

Esto no puede durar

esto dura

tres días

tres noches

sin comer

y detrás de esos vidrios

esos embutidos esas botellas esas conservas

pescados protegidos por latas

latas protegidas por vidrios

vidrios protegidos por esbirros

esbirros protegidos por el miedo

cuántas barreras por unas sardinas de mala muerte…

Algo más allá el cafetín

café-crema y bollos calientes

el hombre titubea

y en su cabeza

una niebla de palabras

una niebla de palabras

sardinas para comer

huevo duro café-crema

café con gotas de ron

café-crema

café-crema

¡café-crimen con gotas de sangre!

Un hombre muy estimado en su barrio

ha sido degollado en pleno día

el asesino el vagabundo le robó

dos francos

es decir un café con gotas de ron

cero franco setenta

dos rebanadas de pan con manteca

y veinticinco céntimos de propina para el mozo.

                                                                             
Las obras plásticas ("Viernes 13" y "Ay, sol") que ilustran esta entrada,   pertenecen al pintor argentino RAÚL ALONSO ( 1923-1993)

jueves, 14 de julio de 2011

Poetas Franceses

Paúl Verlaine







Aria de antaño






Lucen vagamente las teclas del piano


a la luz del suave crepúsculo rosa,


y bajo los finos dedos de su mano






un aire de antaño canta y se querella


en la diminuta cámara suntuosa


en donde palpitan los perfumes de Ella.






Un plácido ensueño mi espíritu mece


mientras que el teclado sus notas desgrana;


¿por qué me acaricia, por qué me enternece






esa canción dulce, llorosa e incierta


que apaciblemente muere en la ventana


a las tibias auras del jardín abierta...?



Jacques Prévert

Poemas


                                                PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO



Pintar primero una jaula

con la puerta abierta

pintar después algo bonito

algo simple, algo bello,

algo útil para el pájaro.

Apoyar después la tela contra un árbol

En un jardín en un soto

o en un bosque esconderse tras el árbol

Sin decir nada, sin moverse

A veces el pájaro llega enseguida

Pero puede tardar años

antes de decidirse.

No hay que desanimarse

Hay que esperar

Esperar si es necesario durante años

La celeridad o la tardanza

En la llegada del pájaro

No tiene nada que ver

Con la calidad del cuadro.

Cuando el pájaro llega, si llega

observar el más profundo silencio

esperar que el pájaro entre en la jaula

y una vez que haya entrado

cerrar suavemente la puerta con el pincel.



Después borrar uno a uno todos los barrotes

cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.



Hacer acto seguido, el retrato del árbol,

escogiendo la rama más bella para el pájaro,

Pintar también el verde follaje

Y la frescura del viento,

El polvillo del sol

y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival

y después esperar

que el pájaro se decida a cantar.



Si el pájaro no canta, mala señal,

Señal de que el cuadro es malo,

Pero si canta es buena señal,

Señal de que podéis firmar.

Entonces arrancadle delicadamente

una pluma al pájaro

Y escribid vuestro nombre

En un ángulo del cuadro.




Arthur Rimbaud






FLORES





Desde una gradería de oro -entre los cordones

De seda, las gasas grises, los terciopelos verdes y los discos

De cristal que se oscurecen como el bronce

bajo el sol-, veo abrirse la digital sobre un tapiz

De filigranas de plata, de ojos y cabelleras.

Monedas de oro amarillo sembradas sobre el ágata,

Pilares de caoba que soportan una cúpula de esmeraldas,

manojos de rasos blancos y finas varas de rubí

Rodean la rosa de agua.

Semejantes a un dios con enormes ojos azules

Y con formas de nieve, el mar y el cielo atraen a las terrazas

De mármol la multitud de jóvenes y fuertes rosas.

viernes, 1 de julio de 2011

UN PERRO HA MUERTO poesía de PABLO NERUDA

Mi perro ha muerto.



Lo enterré en el jardín

junto a una vieja máquina oxidada.



Allí, no más abajo,

ni más arriba,

se juntará conmigo alguna vez.

Ahora él ya se fue con su pelaje,

su mala educación, su nariz iría.

Y yo, materialista que no cree

en el celeste cielo prometido

para ningún humano,

para este perro o para todo perro

creo en el cielo, sí, creo en un cielo

donde yo no entraré, pero él me espera

ondulando su cola de abanico

para que yo al llegar tenga amistades.



Ay no diré la tristeza en la tierra

de no tenerlo más por compañero,

que para mí jamás fue un servidor.



Tuvo hacia mí la amistad de un erizo

que conservaba su soberanía,

la amistad de una estrella independienre

sin más intimidad que la precisa,

sin exageraciones:

no se trepaba sobre mi vestuario

llenándome de pelos o de sarna,

no se frotaba contra mi rodilla

como otros perros obsesos sexuales.

No, mi perro me miraba

dándome la atención que necesito,

la atención necesaria

para hacer comprender a un vanidoso

que siendo perro él,

con esos ojos, más puros que los míos,

perdía el tiempo, pero me miraba

con la mirada que me reservó

toda su dulce, su peluda vida,

su silenciosa vida,

cerca de mí, sin molestarme nunca,

y sin pedirme nada.



Ay cuántas veces quise tener cola

andando junto a él por las orillas

del mar, en el invierno de Isla Negra,

en la gran soledad: arriba el aire

traspasado de pájaros glaciales,                                                               

y mi perro brincando, hirsuto, lleno

de voltaje marino en movimiento:

mi perro vagabundo y olfatorio

enarbolando su cola dorada

frente a frente al Océano y su espuma.



Alegre, alegre, alegre

como los perros saben ser felices,

sin nada más, con el absolutismo

de la naturaleza descarada.



No hay adiós a mi perro que se ha muerco.

Y no hay ni hubo mentira entre nosotros.

Ya se fue y lo enterré, y eso era todo.

Pablo Neruda

La imagen del perro frente al mar fue tomada del sitio Público.es al que se agradece.

lunes, 27 de junio de 2011

Arturo Marasso

Nacido en Chilecito en  1890  y fallecido en  Buenos Airesen  1970.
 Cursó la carrera de Filosofía y Letras. Durante treinta años (1915-1945) fue profesor de Literatura Española en la Universidad de la Plata. Entre sus ensayos y estudios literarios  se destacan Rubén Darío y su creación poética (1934), La antología griega en España (1934), Cervantes y Virgilio (1937), Antología de la poesía lírica española (1953) y Estudios de literatura castellana (1955).




Dedicado desde muy joven a la creación poética, a los veintiún años de edad publicó el poemario titulado Bajo los astros (1911), La canción olvidada (1915), Paisajes y elegías (1921), Tamboriles (1930) y La rama intacta (1949).

Su obra lo hizo merecedor entre otras distinciones, al Premio de Poesía en 1924 y al premio Nacional de Crítica en 1937

Dentro del género ensayístico, tal vez su obra más leída y citada sea la titulada Cervantes, La invención del Quijote (1954).

Consagrado como uno de los intelectuales más destacados de nuestro país, fue miembro de la Academia Argentina de Letras y miembro correspondiente de la Real Academia Española.

Una Antología poética, editada en 1951, recoge composiciones de los siguientes libros: Bajo los astros; La canción olvidada; Presentimientos; Paisajes y elegías; Retorno; Poemas; La rama intacta.

NIEVA

Nieva afuera... las brasas del hogar

se cubren sutilmente de ceniza

blanca; el sedoso gato se ha dormido

al calor del rescoldo; vieja Biblia

yace olvidada en el sillón vacío;

Y me digo: que dulce es la visita

del invierno, en la casa en que nacimos,

cuando congrega el frío a la familia

en torno al hogar, y un vago ensueño

su suave seda de ilusiones hila                                                                                     

En el sosiego de las mansas horas.

En mí el mundo florece; y yo quería,

ayer, labrar estrofas que no mueran,

sin ver que sutilmente la ceniza

cubre la brasa... Pero seré todo para ti, poesía.

domingo, 26 de junio de 2011

DICHA


Dichoso aquel que vive en mansión heredada,

oye cantar los tordos que escuchó cuando niño;

ve llegar los inviernos entre lluvia y nevada

y siente el mismo acento de familiar cariño.



En la noche, en sosiego, a media luz, en torno

a la mesa o la lumbre, se conversa, en voz tierna,

de un viaje, de un recuerdo, de una ida sin retorno

-hace ya veintiocho años- a la mansión eterna.



Triste lágrima asómase y ocúltase, medrosa,

recuérdase la historia de la aldea, el pasado

tiempo de la familia, la niñez bulliciosa,
y se ve lo futuro al ayer arraigado.



Se lee el viejo libro con reposo, alguna hoja

anotaciones lleva del padre o del abuelo;

a veces una lágrima casual el texto moja

y se encuentra en las dulces páginas el consuelo.



El antiguo reloj de la pared aún suena;

vienen los largos días del estío, o el invierno;

son las noches oscuras o ya de luna llena;

aunque los años vuelen todo parece eterno.



Feliz aquel que vive en mansión heredada

con fontanares y árboles al pie de una colina,

y del otoño lánguido en la tarde nublada                                      

ve rodar por los campos la lluvia y la neblina.                        


El autor:
Arturo Marasso (1890-1970)
Literao argentino.Perteneció a la Academia Argentina de Letras
y era miembro correspondiente de la Academia Española.
Obras: "Rubén Dario y su creación poética",
"Paisajes y Elegías", entre otras.