miércoles, 17 de octubre de 2012

San Martín de los Andes





El poeta argentino Miguel Andrés Camino, (1877-1944), se inspiró en costumbres y tradiciones regionales. Obras:Chacayaleras (1921); Chaquiras (1926), etc.


C R E D O

Creo en Dios como en estas montañas

que de todos colores se visten.


Creo en Dios como creo en el Lago

que en añiles de cielo se tiñe.


Creo en Dios como creo en mi lazo

cuando al aspa del toro se ciñe.



Creo en Dios porque Él hizo el caballo,

la vaca, la oveja, la isoca y el cisne.



( Y vosotros que andáis a la vera

de todas las cosas que al sol se derriten,



si no creéis que hay un Dios de los pobres

que consuela y conforta al humilde,



al llegar de la muerte al palenque,

del dolor no tendréis quien os libre,



pues la Ciencia no ha hecho el milagro

de un remedio que cure a los tristes.)


Creo en Dios como creo en los cerros,

que son de la tierra las ásperas crines.


Creo en Dios y en mi fiel compañera,

que es todo lo bueno que puede pedirse.


Miguel A. Camino

viernes, 14 de septiembre de 2012

JOSÉ SARAMAGO


Leí hace poco: “Memorial del Convento”

(Una novela delas más calificadas del genial escritor portugués. En ella se encuentran datos de los manejos del reino y de la iglesia, la construcción de fastuosas catedrales, en particular la de Mafra, en Portugal, el sufrimiento de los más humildes de donde salían los trabajadores: picapedreros, albañiles;  y entrelazados en los aconteceres históricos la historia de un fraile empeñado en concretar su proyecto de construir una máquina voladora , y otra historia de amor entre dos seres del estrato más pobre de esasociedad: Blimunda y Baltasar. Demás decir que la recomiendo totalmente)
Fragmentos
Aparte de la conversación de las mujeres, son los sueños los que sostienen el mundo en su órbita. Pero son también los sueños los que le ponen una corona de lunas, por eso el cielo es el resplandor que hay dentro de la cabeza de los hombres, si no es la cabeza d los hombres el propio y único cielo.

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Descansaron aquí y allá en el camino, callados, ni que decir tenían, si hasta una simple palabra sobra si es la vida la que está cambiando, mucho más si somos nosotros los que cambiamos con ella. En cuanto a la levedad del fardo, así debería ser siempre, llevar consigo mujer y hombre lo que tienen, y cada uno de ellos al otro, para no tener que volver sobre los mismos pasos, es siempre tiempo perdido , y basta.
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sábado, 18 de agosto de 2012

SIMONE DE BEAUVOIR "Todos los Hombres son Mortales"

                                            SIMONE DE BEAUVOIR
“TODOS LOS HOMBRES SON MORTALES” (Novela)


Comentario :

En su novela "TODOS LOS HOMBRES SON MORTALES" la célebre escritora relata parte de la historia de la humanidad, mediante las vivencias de un personaje inmortal y por ende ficcional, el que es protagonista de acontecimientos sociales en las cortes italianas del Renacimiento, las luchas religiosas en Europa, participa en guerras y en los entretelones diplomáticos, explora las costas de América recién descubierta, renaciendo dos siglos después como un noble francés, posteriormente conspirador republicano que finalmente en la historia del relato será un hombre cualquiera del siglo XX. Pero el personaje continuará viviendo...


En la trama se entretejen los amores del personaje, que por sobrevivir a todos los seres que amó, mujeres e hijos, amigos; buscará, deseará ser rescatado de la eternidad que deja de ser un privilegio para convertirse en una tediosa perpetuidad-


El planteo, la trama, el esquema demuestran la genialidad de la célebre Simone de Beauvoir en una novela que, siendo amena en el hilo narrativo, permite conocer vivencias de los hechos históricos tanto como de las vivencias y avatares sociales del ser humano a través de la historia.

Fragmentos:
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-¿Qué es vivir?-Esta vida no significa nada. ¡Qué locura querer dominar un mundo que no significa nada!

-Hay momentos en que un fuego arde en los corazones: eso es lo que llaman vivir.

-Los comprendo. Ahora los comprendo. Lo que cobra valor ante los ojos de ellos no es lo que reciben : es lo que hacen. Si no pueden crear, tienen que destruir, pero de todas maneras deben rechazar lo que ya existe: de lo contrario no serían hombres. Y a nosotros, a los que pretendemos forjar el mundo en lugar de ellos y aprisionarlos, sólo pueden odiarnos. Este orden, esta paz con la que soñamos serían para ellos la peor de las maldiciones…
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La enterraron dos días después. Su tumba se erigía en medio del cementerio, piedra entre las piedras, ocupando bajo el cielo justo el lugar de una tumba; después de la ceremonia todos se fueron, dejando tras ellos a Mariana , su tumba, su muerte. Yo permanecí sentado sobre la lápida; sabía que la muerta no estaba en la tumba; habían extendido allí el cadáver de una anciana con el corazón lleno de amargura; pero Mariana con sus sonrisas, sus esperanzas, sus besos , su ternura continuaba de pie al borde del pasado; yo todavía la veía, todavía podía hablarle, sonreírle, sentía pesar esa mirada que había hecho de mi un hombre entre los hombres: dentro de un instante la puerta volvería a cerrarse , yo quería impedir que se cerrara. Había que no moverse, no ver nada, no oir nada, renegar de ese mundo presente; me extendí boca abajo contra la tierra, cerré los ojos; con todas mis fuerzas tendidas mantenía la puerta abierta, impedía que el presente naciera para que el pasado continuara existiendo.
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Había dos tendencias opuestas en el partido republicano. Unos continuaba atados a los privilegios de la burguesía; reclamaban la libertad: la reclamaban únicamente para ellos; sólo deseaban reformas políticas y rechazaban la idea de cualquier reglamentación social, pues sólo querían ver en ella una nueva sujeción. Por el contrario, Armando y sus amigos sostenían que la libertad no podía ser el privilegio de una clase, y que solamente el advenimiento del socialismo permitiría a los obreros alcanzarla. Nada comprometía más gravemente el éxito de la revolución como una división semejante, y no me asombraba de que Armando tratara de concertar esa unión tan apasionadamente.
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Aquí un pensamiento de la autora acerca de la muerte, tema que aparece repetidas veces en sus escritos.
"No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aun si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida."

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Otra de sus novelas, la primera que leí, se titula" Una muerte muy dulce"  en la cual  narra el proceso de enfermedad y muerte de su madre , en tanto va realizando reflexiones acerca de la relación de ella con su progenitora.-

lunes, 25 de junio de 2012

LIBRO RECOMENDADO (Poesía Alemana)

Para quienes gustan de la obra de Bertolt Brecht, este libro dedicado a sus poesías es una selección excelente en la cual, y como dice el título del mismo, contiene ochenta de sus poemas.-

Título: "Bertolt Brecht 80 poemas y canciones"
            Traducción y selección Jorge Hacker
             Adiana Hidalgo Editora
                          2008
El prólogo, escrito por quien realizó la   traducción y selección, JORGE HACKER,    dice en su primer párrafo: Posiblemente la verdad desnuda de lo que Brecht pensaba y sentía se encuantra en sus poemas. Muchos de ellos suenan como confesiones, otros son denuncias y alegatos claramente ideológicos o didácticos, y otros -más personales- participan de esa mezcla de pasión y reflexión  con la que observaba y expresaba el amor. Todos son cantos a su oficio, la dramaturgia, y a la única amante a la que fue fiel toda su vida: el teatro.
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Aquí una de las poesías que componen el libro recomendado:

RECUERDO DE MARÍA A.

Aquella tarde, aquel azul septiembre
quietos bajo un ciruelo en flor
la tuve entre mis brazos como un sueño
entre mis brazos aquel antiguo amor.
Encima nuestro en el cielo del verano
seguí una nube con la vista largo tiempo
 era tan blanca y parecía tan alta.
Cuando volví a mirarla, se escapó en el viento.


Desde aquel día pasaron muchas lunas
nadando en la quietud sin detención.
De los ciruelos ya habrán hecho leña
y tú preguntas qué se hizo de mi amor.
Tengo que contestarte: no me acuerdo.
O no, ya sé, ahora me acuerdo bien.
Pero su cara no, no pude reencontrarla.
De lo único que estoy seguro: la besé.                                                                                         



Pero aun el beso lo hubiera olvidado                                                                   
 a no ser por esa nube que pasó.
Esa la tengo bien presente para siempre
era muy blanca y desde arriba descendió.
Puede que los ciruelos sigan floreciendoy
y que ya tenga siete hijos aquella mujer
pero esa nube sólo  floreció pocos minutos
cuando volví a mirarla ya no la encontré.
                                                                     Autor Bertolt Brecht

viernes, 15 de junio de 2012

Irma Cuña, poeta neuquina

PRODIGA



Volví a la luz extensa del verano

y al viento circular de las esquinas.

Neuquén es un cristal,

un cuarzo sepia.

Pueblo desconocido

donde inventé el espejo de una historia

y la poblé de cascos en el aire.

(en aquel aire ululador y tenso).

Un aire tangible

que más parece un agua, una corriente,

un surtidor horizontal

-un brazo-

que el natural camino de la cara.

Y otra vez ese polvo amarillento

y esas piedras hundidas

Entre pelos de pastos requemados.

Patria de negación: sin

verdes,

rojos,

alas,

concavidades.

Sólo este movimiento del planeta

espiral o de flecha,

bamboleo.

Fui a buscarte quetzales,

mariposas,

enormes colas de serpientes vivas,

venados tímidos,

turquesas,

y me has devuelto el filo del silencio

y el ardor de la arena

para siempre.

La autora: Irma Cuña: Docente Universitaria. Doctora en Letras. Nacida en Neuquén.
Entre las entradas antiguas de este blog se puede encontrar su poesía Volveré, en la cual refiere a la creencia que el fruto del michay,planta típica de la cordillera patagónica.-
Por más datos se puede visitar diversos sitios de internet; uno de ellos:  interpatagonia.com

martes, 12 de junio de 2012

IRMA CUÑA poetisa neuquina


Casi una niña,
el collar de claros corales a la espalda,
huyes vestida de gasa, de lila, de rosa.
Llevas los ojos en los pies que no alcanzo,
los ojos en las manos escondidas,
los ojos en la cara sin huésped.
Dejas una espuma
ahilada
de trigo,
una confusión de lino
en tanto aire,
la copa de amapolas desvaídas,
el mundo de polen en vuelo.
Reclinada en la ausencia del agua,
segura entre rocas invisibles,
la almohada de silex te espera como una concha áspera.
La niña flor va por el aire
entre los dedos lisos de las ramas,
sin tocar el hilván de la luz,
separada,
mujer de muro mielado,
olvidada del sol,
mariposa confusa,
caléndula,
uva moscatel que el otoño mueve.
De espaldas,
sola,
por innumerables senderos
las hojas caen sin ruido
y ella desciende una colina
hoja a hoja
hoja a hoja
y un paso
y luego el otro
entre los troncos.
Hacia abajo pesa su estatura y su sombra;
en cada pie soporta el cuerpo.
el cielo atrás
la empuja
hacia un valle invisible.
ella
solamente
desciende,
paso a paso, como un collar de gotas.
por los senderos,
grávida,
su lluvia redonda estremece la tierra
y atrás de su talón se va secando la humedad,
cualquiera huella.

Corre un momento,
atrapa un mimbre alto,
pero siempre
desciende
paso a paso
hacia el posible valle,
contra el cielo.

domingo, 3 de junio de 2012

Un cuento de SAKI



Sredni Vashtar
                                                                



Esa noche, en la casilla, hubo un cambio en el culto al dios cajón. Hasta entonces, Conradín no había hecho más que cantar sus oraciones: ahora pidió un favor.
-Una sola cosa te pido, Sredni Vashtar.
No especificó su pedido. Sredni Vashtar era un dios, y un dios nada lo ignora. Y ahogando un sollozo, mientras echaba una mirada al otro rincón vacío, Conradín regresó a ese otro mundo que detestaba.
Y todas las noches, en la acogedora oscuridad de su dormitorio, y todas las tardes, en la penumbra de la casilla, se elevó la amarga letanía de Conradín:
-Una sola cosa te pido, Sredni Vashtar.
La señora De Ropp notó que las visitas a la casilla no habían cesado, y un día llevó a cabo una inspección más completa.
-¿Qué guardas en ese cajón cerrado con llave? -le preguntó-. Supongo que son conejitos de la India. Haré que se los lleven a todos.
Conradín apretó los labios, pero la mujer registró su dormitorio hasta descubrir la llave, y luego se dirigió a la casilla para completar su descubrimiento. Era una tarde fría y Conradín había sido obligado a permanecer dentro de la casa. Desde la última ventana del comedor se divisaba entre los arbustos la casilla; detrás de esa ventana se instaló Conradín. Vio entrar a la mujer, y la imaginó después abriendo la puerta del cajón sagrado y examinando con sus ojos miopes el lecho de paja donde yacía su dios. Quizá tantearía la paja movida por su torpe impaciencia. Conradín articuló con fervor su plegaria por última vez. Pero sabía al rezar que no creía. La mujer aparecería de un momento a otro con esa sonrisa fruncida que él tanto detestaba, y dentro de una o dos horas el jardinero se llevaría a su dios prodigioso, no ya un dios, sino un simple hurón de color pardo, en un cajón. Y sabía que la Mujer terminaría como siempre por triunfar, y que sus persecuciones, su tiranía y su sabiduría superior irían venciéndolo poco a poco, hasta que a él ya nada le importara, y la opinión del médico se vería confirmada. Y como un desafío, comenzó a cantar en alta voz el himno de su ídolo amenazado:
Sredni Vashtar avanzó:
Sus pensamientos eran pensamientos rojos y sus dientes eran blancos.
Sus enemigos pidieron paz, pero él le trajo muerte.
 
Sredni Vashtar el hermoso.
De pronto dejó de cantar y se acercó a la ventana.
La puerta de la casilla seguía entreabierta. Los minutos pasaban. Los minutos eran largos, pero pasaban. Miró a los estorninos que volaban y corrían por el césped; los contó una y otra vez, sin perder de vista la puerta. Una criada de expresión agria entró para preparar la mesa para el té. Conradín seguía esperando y vigilando. La esperanza gradualmente se deslizaba en su corazón, y ahora empezó a brillar una mirada de triunfo en sus ojos que antes sólo habían conocido la melancólica paciencia de la derrota. Con una exultación furtiva, volvió a gritar el peán de victoria y devastación. Sus ojos fueron recompensados: por la puerta salió un animal largo, bajo, amarillo y castaño, con ojos deslumbrados por la luz del crepúsculo y oscuras manchas mojadas en la piel de las mandíbulas y del cuello. Conradín se hincó de rodillas. El Gran Hurón de los Pantanos se dirigió al arroyuelo que estaba al extremo del jardín, bebió, cruzó un puentecito de madera y se perdió entre los arbustos. Ese fue el tránsito de Sredni Vashtar.
-Está servido el té -anunció la criada de expresión agria-. ¿Dónde está la señora?
-Fue hace un rato a la casilla -dijo Conradín.
Y mientras la criada salió en busca de la señora, Conradín sacó de un cajón del aparador el tenedor de las tostadas y se puso a tostar un pedazo de pan. Y mientras lo tostaba y lo untaba con mucha mantequilla, y mientras duraba el lento placer de comérselo, Conradín estuvo atento a los ruidos y silencios que llegaban en rápidos espasmos desde más allá de la puerta del comedor. El estúpido chillido de la criada, el coro de interrogantes clamores de los integrantes de la cocina que la acompañaba, los escurridizos pasos y las apresuradas embajadas en busca de ayuda exterior, y luego, después de una pausa, los asustados sollozos y los pasos arrastrados de quienes llevaban una carga pesada.
-¿Quién se lo dirá al pobre chico? ¡Yo no podría! -exclamó una voz chillona.
Y mientras discutían entre sí el asunto, Conradín se preparó otra tostada.
......................................................Fin........................................
 El autor:
 SAKI es el seudónimo por el cual es más conocido que por su nombre Héctor Hugh Munro (1870.1916) 
Nació en Birmania ( Indochina) donde su padre inglés  era  funcionario de policía. Siendo muy pequeño muere su madre y entonces el futuro escritor,dramaturgo y periodista, es criado por la abuela y dos tías de severas costumbres. El cuento aquí reproducido tiene seguramente motivación en  su propia infancia. 
Su vida es muy aventurera  y transcurre en distintos países, incluso regresa a Birmania e ingresa a la policía por tres años. Muere en Francia, en el campo de batalla, durante  la primera guerra mundial, habiéndose enrolado como soldado, a pesar de no estar obligado por la edad. Vivió cuarenta y seis años. Cuánto más hubiera acrecentado su obra literaria si el flagelo de la guerra no lo hubiera arrebatado en la plenitud de su vida. (Mayor información sobre este interesante autor, se puede encontrar en www.ciudadseva.com así como en Wikipedia) ; a propósito en este sitio se dice que las últimas palabras de SAKI en la trinchera, fueron:"¡Apagad ese maldito cigarrillo!"