domingo, 24 de marzo de 2019
Oración al Cristo del Calvario, de Gabriela Mistral
En esta tarde, Cristo del Calvario,
vine a rogarte por mi carne enferma;
pero, al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.
¿Cómo quejarme de mis pies cansados,
cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?
¿Cómo explicarte a ti mi soledad,
cuando en la cruz alzado y solo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?
Ahora ya no me acuerdo de nada,
huyeron de mí todas mis dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.
Y sólo pido no pedirte nada,
estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
Amén,
Gabriela Mistral
miércoles, 20 de febrero de 2019
PAUL AUSTER: de su libro: "La trilogía de Nueva York"
PAUL AUSTER
De: “La habitación
cerrada”
Fragmento:
“Todo esto me vino a la
memoria cuando me senté a escribir sobre Fanshawe. Una vez había dao a luz mil
almas imaginarias. Ahora, ocho años mas tarde, iba a coger a un hombre vivo y a
meterlo en su tumba. Yo era el principal deudo y el sacerdote oficiante en ese
funeral fingido, mi tarea consistía en pronunciar las palabras adecuadas, en
decir lo que todo el mundo quería oír. Los dos actos eran opuestos e idénticos, imágenes reflejadas el uno del
otro. Pero eso no me consolaba. El primer fraude había sido una broma,
solamente una aventura juvenil, mientras que el segundo fraude era serio, algo
oscuro y aterrador. Estaba cavando una tumba, después de todo, y había momentos
en que empezaba a preguntarme si no sería la mía.”
Paul Auster nació en 1947 en Nueva Jersey y estudió en la Universidad de Columbia. Tras un breve período como marino en un petrolero, vivió tres años en Francia, donde trabajó como traductor, "negro" literario y cuidador de una finca; desde 1974 reside en nueva York. Es el autor de diversas obras, todas ellas publicadas por Anagrama:La trilogía de Nueva York (Ciudad de Cristal, Fantasmas y La habitación cerrada), El país de las últimas cosas, La invención de la soledad, El palacio de la luna, Lamúsica del azar, Leviatán, El cuaderno rojo, Mr. Vértigo, A salto de mata, Jugada de presión (con el pseudónimo de Paul Benjamín), Pista de despegue,(poemas y ensayos 1970 -1978), Tombuctú, Experimentos con la verdad, Creía que mi padre era Dios, La historia de mi máquina de escribir, El libro de las ilusiones, La noche del oráculo, Brooklyn Follies y Viajes por el Scriptorium,
La novela gráfica Ciudad de Cristal y los guiones Smoke y blue in the face, Lulú on the Brigde y La vida interior de Martín Frost. Paul Auster se ha convertido en uno de los autores con mayor prestigio internacional y a la vez con un creciente número de lectores en España y América Latina, mientras se suceden las reediciones. Como corolario, en 2006 le fue concedido el prestigioso premio Príncipe de Asturias de las Letras, que ha disparado su popularidad en todo el país.
lunes, 11 de febrero de 2019
"Despué" poema de Miguel Andrés Camino
Del libro "Poemario Silbando" de Miguel Andrés Camino (El poeta de San Martín de los Andes)
Unieron sus corazones
la Felicinda y Ciriaco
en la hondura de aquel beso
que floreciera en sus labios.
Discretos testigos fueron
de sus dulces arrebatos
las fuentes y los arroyos
los bosques, flores y pájaros.
-¿Qué te aflige ? requería,
tiempo después, el amado,
y ella, en silencio y confusa
refugiábase en sus brazos.
Y nunca ya fue posible
ver a los enamorados
pasearse por el faldeo
contemplándose en los ojos
prendiditos de la mano.
Y Fidel comenzó así
¡Solo desde niño estoy!
Mi probe maire murió
ensartá por una vaca.
De cuando muerta la vide,
ricuerdo qu'era muy blanca;
y como no hay ciminterio
ni otro rancho mas que este
a diez leguas de distancia,
la enterraron como a perro
al pie de aquella barranca.
Por eso no jui a la escuela
ni tampoco tuve infancia;
mis juegos fueron trajines,
un puro mandao, campiar,
y pastoriar la majada,
o picanear a los gueyes
en las horas de labranzas.
Cuando juí hombre, el patrón
por haberlos yo criao
me regaló unos guachitos
y en el fondo'e la quebrada
m'hice de unco una ruca
y un corral de pura rama.
Después me echaron de allí
por intruso y por vagancia;
y los pocos animales
que componían mi fianza,
se los comió la justicia;
y para poder vivir,
volví de nuevo a esta estancia.
Y ahora me piden, caray
que olvide mis esperanzas,
y que embrome a mi patrón
sentándome en la retranca,
po qué se yo qué cuestiones,
que no entiende mi ignorancia,
y aseguran que no hay Dios,
y que el infierno es macana,
y que la virgen María...
es una...mala palabra.
Yo me quisiera vengar
por todo el mal que m´hicieron,
pero cuanto más lo pienso
tantito más me acobarda;
¿Y qu'ei de hacer, yo, señor,
si ya no tengo caballos,
si vivo a juerza'e manzanas,
y solo me queda el perro
y este negro crucifijo
que fue de mi pobre maire
hasta su última boquiada?
¡Y este si que no lo dejo!,
ni tampoco me lo arrancan,
porque lo llevo metío
muy adentro de mi alma.
En esta cruz dejó un beso
cuando muriéndose estaba;
en ella aprendí a rezar
el padre nuestro y el ave,
cuando mi maire, la probe,
pa que supiera ser gueno,
me sentaba en sus rodillas
y bajito me enseñaba
cosas que ya ni me acuerdo
porque tan lejazas andan,
y son ahora sollozos
que me anudan la garganta.
En la cocina del puesto
todos callados estaban.
Del fogón en la ceniza
Fidel dibujó una cruz
con la punta de una rama.
Y al despedirse la tarde,
hasta la triste reunión
del puesto de aquella estancia,
como el gemir de bordonas,
llegaba por bocanadas,
el rumor de los torrentes
mezclado a los lastimeros
balidos de la majada.
***************************************
Notas: 1) El libro "Poemario Silbando" que componen poemas del poeta Miguel Andrés Camino,
(2) Ruca: casa en idioma mapuche.
Email recibido:
Unieron sus corazones
la Felicinda y Ciriaco
en la hondura de aquel beso
que floreciera en sus labios.
Discretos testigos fueron
de sus dulces arrebatos
las fuentes y los arroyos
los bosques, flores y pájaros.
-¿Qué te aflige ? requería,
tiempo después, el amado,
y ella, en silencio y confusa
refugiábase en sus brazos.
Y nunca ya fue posible
ver a los enamorados
pasearse por el faldeo
contemplándose en los ojos
prendiditos de la mano.
Y Fidel comenzó así
¡Solo desde niño estoy!
Mi probe maire murió
ensartá por una vaca.
De cuando muerta la vide,
ricuerdo qu'era muy blanca;
y como no hay ciminterio
ni otro rancho mas que este
a diez leguas de distancia,
la enterraron como a perro
al pie de aquella barranca.
Por eso no jui a la escuela
ni tampoco tuve infancia;
mis juegos fueron trajines,
un puro mandao, campiar,
y pastoriar la majada,
o picanear a los gueyes
en las horas de labranzas.
Cuando juí hombre, el patrón
por haberlos yo criao
me regaló unos guachitos
y en el fondo'e la quebrada
m'hice de unco una ruca
y un corral de pura rama.
Después me echaron de allí
por intruso y por vagancia;
y los pocos animales
que componían mi fianza,
se los comió la justicia;
y para poder vivir,
volví de nuevo a esta estancia.
Y ahora me piden, caray
que olvide mis esperanzas,
y que embrome a mi patrón
sentándome en la retranca,
po qué se yo qué cuestiones,
que no entiende mi ignorancia,
y aseguran que no hay Dios,
y que el infierno es macana,
y que la virgen María...
es una...mala palabra.
Yo me quisiera vengar
por todo el mal que m´hicieron,
pero cuanto más lo pienso
tantito más me acobarda;
¿Y qu'ei de hacer, yo, señor,
si ya no tengo caballos,
si vivo a juerza'e manzanas,
y solo me queda el perro
y este negro crucifijo
que fue de mi pobre maire
hasta su última boquiada?
¡Y este si que no lo dejo!,
ni tampoco me lo arrancan,
porque lo llevo metío
muy adentro de mi alma.
En esta cruz dejó un beso
cuando muriéndose estaba;
en ella aprendí a rezar
el padre nuestro y el ave,
cuando mi maire, la probe,
pa que supiera ser gueno,
me sentaba en sus rodillas
y bajito me enseñaba
cosas que ya ni me acuerdo
porque tan lejazas andan,
y son ahora sollozos
que me anudan la garganta.
En la cocina del puesto
todos callados estaban.
Del fogón en la ceniza
Fidel dibujó una cruz
con la punta de una rama.
Y al despedirse la tarde,
hasta la triste reunión
del puesto de aquella estancia,
como el gemir de bordonas,
llegaba por bocanadas,
el rumor de los torrentes
mezclado a los lastimeros
balidos de la majada.
***************************************
Notas: 1) El libro "Poemario Silbando" que componen poemas del poeta Miguel Andrés Camino,
(2) Ruca: casa en idioma mapuche.
Email recibido:
Hola. Yo soy bisnieto de Carlos Hermenegildo Salas. Estoy buscando datos de Carlos para armar mi arbol genealogico. Mi mail es pankiycerebro4@gmail.com
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martes, 22 de enero de 2019
He leído: "UNA NOCHE DE INVIERNO" novela
Dice en la contratapa de este libro de Editorial Salamandra (Narrativa)
Una mañana de navidad, una mujer hace balance de los trece años transcurridos desde que recogió a su niña en un orfanato ruso. Aunque no es precisamente el día más apropiado para rendir cuentas, el impulso de sincerarse y de enfrentarse a su propia decepción hace que madre e hija se enzarcen en una larga discusión en las que aflora el abismo que las separa.
Bajo el fuego cruzado de amargos reproches, el vínculo amoroso, profundo e inextinguible, se presenta como el último recurso para superar la crisis y recomponer la relación. Sin embargo , en una jornada aciaga, mientras una feroz tormenta de invierno se abate sobre la zona, un acontecimiento inesperado condiciona de forma dramática la estabilidad de la familia.
En lo personal, esta novela me resultó atrapante , la autora maneja muy bien el relato manteniendo el interés del lector mientras cuenta la vida familiar desde la adopción de su hija Tatiana. En tanto uno va leyendo esa historia presiente y espera que habrá una revelación y algún acontecimiento importante, que finalmente ocurre. En tanto el marido ha viajado a esperar en el aeropuerto a sus padres para festejar la navidad, debe llevarlos al hospital. Uno siente compasión por Holly, personaje de la madre que comienza a ser cuestionada por la hija adolescente. Ambas solas en la casa y sin posiblidades de salir por la intensa nevada. Considero que será de interés para madres y
-por qué no- padres, de hijas adolescentes; en particular, agregan matices de interés para los padres adoptivos o del corazón. Decididamente recomiendo esta novela.
LA AUTORA ES LAURA KASISCHKE, (norteamericana nacida en Grand Rapids, Michigan en 1961) Es conocida sobre todo como poetisa, aunque es también una reconocida narradora.
Ha escrito, entre otras, La vida ante sus ojos , que tuvo un gran éxito, tanto de crítica como de público, y fue llevada al cine en 2007 por Vadim Perelman, en una adaptación protagonizada por Uma Thurman y Evan Rachel Wood.
En 2011 su poemario Space, in Chains se hizo con el prestigioso National Book Critics Circle Adward. Una noche de invierno, gran premio de las lectoras de la revista Elle, es su última novela.
lunes, 21 de enero de 2019
RUBÉN DARIO, MAYOR EXPONENTE DEL MODERNISMO
RUBÉN DARIO ( Félix Rubén García Sarmiento) 1867-1916
Nació en Metapa, república de Nicaragua y falleció en León (España) en 1916. El mismo escribió su biografía en la obra "Vida" y la Historia de sus libros. Se educó en Nicaragua, en 1833 estuvo un mes en Salvador donde conoció a Francisca Gavidia quien ejerció influencia renovadora en su arte. Viajó a Chile en 1886 , este país representó para él la revelación cosmopolita. Allí escribió Azul... (1888) este breve tomo de prosa y verso aportó una nueva expresión a la lengua castellana.
| EL PÁJARO AZUL |
París es teatro divertido y terrible. Entre los concurrentes al café Plombier, buenos y decididos muchachos - pintores, escultores, poetas - sí, ¡todos buscando el viejo laurel verde! ninguno más querido que aquel pobre Garcín, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, soñador que nunca se emborrachaba, y, como bohemio intachable, bravo improvisador.
En el cuartucho destartalado de nuestras alegres reuniones, guardaba el yeso de las paredes, entre los esbozos y rasgos de futuros Clays, versos, estrofas enteras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro amado pájaro azul.
El pájaro azul era el pobre Garcín. ¿No sabéis por qué se llamada así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.
Ello no fué un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, nos respondía sonriendo con cierta amargura...
-Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por consiguiente...
En el cuartucho destartalado de nuestras alegres reuniones, guardaba el yeso de las paredes, entre los esbozos y rasgos de futuros Clays, versos, estrofas enteras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro amado pájaro azul.
El pájaro azul era el pobre Garcín. ¿No sabéis por qué se llamada así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.
Ello no fué un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, nos respondía sonriendo con cierta amargura...
-Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por consiguiente...
| * * * |
Sucedía también que gustaba de ir a las campiñas nuevas, al entrar la primavera. El aire del bosque hacía bien a sus pulmones, según nos decía el poeta.
De sus excursiones solía traer ramos de violetas y gruesos cuadernillos de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin nubes. Las violetas eran para Nini, su vecina, una muchacha fresca y rosada que tenía los ojos muy azules.
Los versos eran para nosotros. Nosotros los leíamos y los aplaudíamos. Todos teníamos una alabanza para Garcín. Era un ingenuo que debía brillar. El tiempo vendría. Oh, el pájaro azul volaría muy alto. ¡Bravo! ¡bien! ¡Eh, mozo,más ajenjo!
De sus excursiones solía traer ramos de violetas y gruesos cuadernillos de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin nubes. Las violetas eran para Nini, su vecina, una muchacha fresca y rosada que tenía los ojos muy azules.
Los versos eran para nosotros. Nosotros los leíamos y los aplaudíamos. Todos teníamos una alabanza para Garcín. Era un ingenuo que debía brillar. El tiempo vendría. Oh, el pájaro azul volaría muy alto. ¡Bravo! ¡bien! ¡Eh, mozo,más ajenjo!
| * * * |
Principios de Garcín:
De las flores, las lindas campánulas.
Entre las piedras preciosas, el zafiro. De las inmensidades, el cielo y el amor: es decir, las pupilas de Nini.
Y repetía el poeta: Creo que siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad.
De las flores, las lindas campánulas.
Entre las piedras preciosas, el zafiro. De las inmensidades, el cielo y el amor: es decir, las pupilas de Nini.
Y repetía el poeta: Creo que siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad.
| * * * |
lunes, 31 de diciembre de 2018
AMADO NERVO, un exponente del Modernismo en la literatura española
AMADO NERVO ( Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo)
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Perlas negras VI
Rindióme al fin el batallar continuo
de la vida social; en la contienda,
envidiaba la dicha del beduino
que mora en libertad bajo su tienda.
Hui del mundo a mi dolor extraño,
llevaba el corazón triste y enfermo,
y busqué, como Pablo el Ermitaño,
la inalterable soledad del yermo.
Allí moro, allí canto, de la vista
del hombre huyendo, para el goce muerto,
y bien puedo decir como el Bautista:
¡Soy la voz del que clama en el desierto!
Otro centro literario, también de capital impotancia, surgió en México con la aparición de Amado Nervo (1870-1919). Nervo encarnó algunos de los aspectos esenciales del modernismo, fue ítimo amigo de Darío en París donde también frecuentó a Leopoldo Lugones.
Periodista en su juventud, la primer obra que publicó fue una novela:El bachiller. Significativamente, tituló Místicas a su primer volumen de poesías, en 1898, que anunciaba la tendencia predominante de su espíritu; en esa obra, influída por Verlaine, el misticismo apenas se hallaba en algo mas que en el título. En el mismo año publica Perlas negras y luego algunos otros libros donde se define su personalidad, muy dentro de la modalidad modrnista. Mas tarde, su religiosidad lo conduciría por nuevos senderos espiritualercaes y artísticos:su espíritu, como sus versos, se desnuda de lo postizo y ornamental, en busca de la verdad más profunda, del acento mas puro, y su afán espiritualista lo acerca a la teosofía y al budismo. Sus libros de versos se titulan entonces En voz baja, serenidad, Elevación y Plenitud. La amada inmóvil (1920), obra póstuma, a logrado alcanzar una gran popularidad.
Yendo a sus poesías, quién no conserva en su memoria, por haberlas escuchado o leído, las estrofas del poema En paz:Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
Perlas negras VI
Rindióme al fin el batallar continuo
de la vida social; en la contienda,
envidiaba la dicha del beduino
que mora en libertad bajo su tienda.
Hui del mundo a mi dolor extraño,
llevaba el corazón triste y enfermo,
y busqué, como Pablo el Ermitaño,
la inalterable soledad del yermo.
Allí moro, allí canto, de la vista
del hombre huyendo, para el goce muerto,
y bien puedo decir como el Bautista:
¡Soy la voz del que clama en el desierto!
Inmortalidad
No, no fue tan efímera la historia
de nuestro amor: entre los folios tersos
del libro virginal de tu memoria,
como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.
No puedes olvidarme: te condeno
a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido
lo más alto en tu vida, lo más bueno;
y sólo entre los légamos y el cieno
surge el pálido loto del olvido.
Me verás dondequiera: en el incierto
anochecer, en la alborada rubia,
y cuando hagas labor en el desierto
corredor, mientras tiemblan en tu huerto
los monótonos hilos de la lluvia.
¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.
¡Seré cumbre de luz en tu existencia,
y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!
de nuestro amor: entre los folios tersos
del libro virginal de tu memoria,
como pétalo azul está la gloria
doliente, noble y casta de mis versos.
No puedes olvidarme: te condeno
a un recuerdo tenaz. Mi amor ha sido
lo más alto en tu vida, lo más bueno;
y sólo entre los légamos y el cieno
surge el pálido loto del olvido.
Me verás dondequiera: en el incierto
anochecer, en la alborada rubia,
y cuando hagas labor en el desierto
corredor, mientras tiemblan en tu huerto
los monótonos hilos de la lluvia.
¡Y habrás de recordar! Esa es la herencia
que te da mi dolor, que nada ensalma.
¡Seré cumbre de luz en tu existencia,
y un reproche inefable en tu conciencia
y una estela inmortal dentro de tu alma!
viernes, 2 de noviembre de 2018
FRAGMENTOS LITERARIOS
Los fragmentos literarios que siguen pertenecen a un mismo autor; dos a una famosa novela y dos a sendos cuentos que son parte de la novela. ¿Quién reconoce las obras y su autor?
1
Hoy ¡primer día de clase! ¡
Pasaron como un sueño aquellos tres meses de vacaciones consumidos en el campo!
Mi madre me condujo esta mañana a la escuela para inscribirme en la tercera
elemental. Recordaba el campo e iba de mala gana. Todas las calles que
desembocaban cerca de la escuela hormigueaban de chiquillos; las dos librerías
próximas estaban llenas de padres y madres que compraban carteras, cuadernos,
cuartillas, plumas, lápices; en la puerta misma se agrupaba tanta gente, que el
bedel, auxiliado de los guardias municipales, tuvo necesidad de poner orden. Al
llegar a la puerta sentí un golpecito en el hombro; volví la cara; era mi
antiguo maestro de la segunda, alegre, simpático, con su pelo rubio rizoso y
encrespado, y que me dijo:
-
Y bien, Enrique: ¿es
cierto que nos separamos para siempre?
Demasiado lo sabía yo; y,
sin embargo, aquellas palabras me hicieron daño. Entramos por fin a empellones.
…………………………………….
¡Qué conmovedora escena
presenciamos hoy en el paseo de las máscaras!, Concluyó bien, pero podía haber
ocurrido una gran desgracia. En la plaza San Carlos, decorada toda ella con
pabellones amarillos, rojos y blancos, se apiñaba numerosa multitud, cruzaban
máscaras de todos colores, pasaban carros dorados llenos de banderas imitando
colgaduras, teatros, barcos rebozando arlequines y guerreros, cocineros,
marineros y pastorcillas; era una confusión tan grande, que no se sabía dónde
mirar; un ruido de cornetas de cuernos y de platillos que rompía los oídos; las
máscaras de los carros bebían y cantaban, apostrofando a la gente de a pie, a
los de las ventanas, que respondían hasta desgañitarse y se tiraban con furia
naranjas y dulces; y por encima de los carruajes y de las apreturas, hasta
donde alcanzaba la vista, se veían ondear banderolas, brillar cascos
refulgentes, tremolar penachos, agitarse cabezotas de cartón, cofias
gigantescas, trompetas enormes, armas extravagantes, tambores, castañuelas,
gorros rojos y botellas: todos parecían locos. |
2
Los días se sucedían tristes y monótonos, confundiéndose unos con otros en la memoria, como les sucede a los enfermos. Le parecía que hacía ya un año que estaba en el mar. Cada mañana, al despertar, experimentaba un nuevo estupor encontrándose allí solo, en medio de aquella inmensidad de agua, viajando hacia América.
Los hermosos peces voladores que caían a cada instante en el barco; aquellas admirables puestas de sol de los trópicos con esas inmensas nubes color de fuego y sangre; aquellas fosforescencias nocturnas, que hacían que todo el océano apareciera encendido como un mar de lava, no le hacían el efecto de cosas reales, sino más bien de fantasmas vistos en el sueño.
Hubo días de mal tiempo, durante los cuales permaneció encerrado continuamente en el camarote, donde todo bailaba y se caía, en medio de un coro espantoso de quejidos e imprecaciones, y creía que había llegado su última hora. Hubo otros días de mar tranquilo y amarillento, de calor insoportable e infinitamente aburridos; horas interminables y siniestras, durante las cuales los pasajeros, encerrados, tendidos inmóviles sobre las tablas, parecían muertos. Y el viaje no acababa nunca: mar y cielo, cielo y mar hoy como ayer, mañana como hoy, siempre, eternamente.
Y él se pasaba las horas apoyado en la borda y mirando aquel mar sin fin, aturdido, pensando vagamente en su madre hasta que los ojos se le cerraban y la cabeza se le caía, rendida por el sueño; y entonces volvía a ver aquella cara desconocida que lo miraba con aire de lástima y le repetía al oído: ¡Tu madre ha muerto!. Y aquella voz lo despertaba sobresaltado para volver a soñar con los ojos abiertos y mirando el inalterable horizonte.
3
-¿Estás herido? -dijo el capitán buscando con la vista a su teniente en las camas próximas.
-¡Qué quiere usted! -dijo el muchacho, a quien daba alientos para hablar la honra de estar herido por vez primera, sin lo cual no hubiera osado abrir la boca ante aquel capitán- corrí mucho con la cabeza baja; pero, aunque agachándome, me vieron en seguida. Hubiera llegado veinte minutos antes si no me alcanzan. Afortunadamente encontré pronto a un capitán de Estado Mayor, a quien di la esquela. Pero me costó gran trabajo bajar después de aquella caricia. Me moría de sed; temía no llegar ya; lloraba de rabia, pensando que cada minuto que tardaba se iba uno al otro mundo, allá arriba. Pero, en fin, he hecho lo que he podido. Estoy contento. ¡Pero mire usted, y dispense, mi capitán, que pierde usted sangre!
En efecto: de la palma de la mano del capitán, mal vendada, corría una gota de sangre.
-¿Quiere usted que le apriete la venda, mi capitán? Déme un momento.
El capitán dio la mano izquierda, y alargó la derecha para ayudar al muchacho a hacer el nudo y atarlo; pero el chico, apenas se alzó de la almohada, palideció, y tuvo que volver a apoyar la cabeza.
-¡Basta, basta! -dijo el capitán mirándolo y retirando la mano vendada, que el tambor quería retener-; cuida de lo tuyo, en vez de pensar en los demás, que las cosas ligeras, descuidándolas, pueden hacerse graves.
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